jueves, 30 de julio de 2015

Crónica IV Trail Creixell

Tras más de un mes sin hacerlo, este pasado domingo volví a ponerme un dorsal. El último había sido en los 10k de La Canonja donde las cosas no me salieron del todo bien, así que llegaba al IV Trail de Creixell (10,9 km) con muchas ganas de hacer una buena carrera. Con muchas ganas aunque con algunas dudas, ya que siendo sincero con vosotros y conmigo mismo, durante lo que llevamos de verano no estoy corriendo demasiado. El calor (y la correspondiente pereza) no está ayudando y salir a correr a según que horas está resultando un auténtico suplicio. El lado bueno de todo esto es que últimamente me apetece más nadar y hasta disfruto de los entrenos en la piscina. No hay mal que por bien no venga. Pero, a lo que vamos, que esperaba esta carrera con muchas ganas y pensando en conseguir un buen resultado. No sabía cuánto nivel habría pero no iba a ser una carrera muy multitudinaria, así que casi seguro que tendría la oportunidad de estar con los de delante. Al menos eso quería creer.

Arancha, Iker y yo llegamos a Creixell con tiempo. Recogí el dorsal y poco después me encontré con Francesc, Carlos y Alba, con los que estuve calentando por el campo de fútbol unos minutos. Hacía calor pero estaba nublado y corría algo de brisa, así que tuvimos unas condiciones algo mejores que días atrás donde a las nueve de la mañana ya era complicado salir a entrenar por el calor. Durante el breve calentamiento me encontré bien, quizás algo más pesado de lo que me gustaría, pero bien en general. Poco antes de las nueve me fui a la salida, donde, curiosamente, aún no se había colocado nadie y pude ponerme en primera línea sin problemas.

Bien colocado, la salida resultó fácil y ya durante los primeros metros se pudo ver a los corredores que iban a marcar el ritmo. Enseguida se escaparon tres y yo me quedé en un segundo grupo con tres corredores más, con los que también abrimos algo de brecha respecto a nuestros perseguidores. Los dos primeros kilómetros fueron rápidos a pesar de ser un falso llano con ligera subida y los pasamos alrededor de 3’45”/km. Todo pintaba bien, demasiado bien diría yo, hasta que antes de acabar el tercer kilómetro, los cuatro corredores que íbamos juntos nos dimos cuenta que en algún momento nos habíamos equivocado de camino. De repente dejamos de ver cintas y marcas en el suelo y supimos que algo habíamos hecho mal. Confundidos, fuimos por otro camino que enseguida descartamos y optamos por volver atrás para descubrir que, a la altura de un puente, deberíamos haber girado a la izquierda en lugar de seguir recto. Supongo que los demás corredores también, pero yo sentí mucha rabia y decepción, además de una desmotivación que casi me hace volver directamente a la salida. No lo hice porque me gusta terminar lo que empiezo, pero desde luego todas las ganas que tenía de correr en un principio se esfumaron tras el error que cometimos. Después de un buen comienzo estaba claro que no íbamos a poder recuperar de ninguna manera posible el sitio que nos tocaba, así que lo único que quedaba era intentar disfrutar el resto de carrera, cosa difícil en aquellas circunstancias. Finalmente, después de casi un kilómetro y medio de más (que hice más caminando que corriendo) y unos cuantos metros de desnivel extra (hicimos dos subidas y dos bajadas de más), encontramos el camino y volvimos a la carrera. Estábamos casi en la cola y me costó mucho volver a centrarme en correr. Tanto, que la subida “estrella” de la carrera la hice casi caminando con el resto de corredores. Costaba adelantar y tampoco tenía ya nada que ganar, así que me lo tomé con tranquilidad. Ya daba igual.

Cuando terminó la subida y se empezó a poder correr más o menos bien aumenté el ritmo. Sin ningún tipo de presión me sentí bastante suelto corriendo alrededor de 4’20”/km y yendo de menos a más. Iba cómodo y no le veía demasiado sentido forzar mucho más, así que opté por mantenerme así. A pesar de todo, a ese ritmo gané muchas posiciones (empecé muy atrás tras el error) y reconozco que por momentos se me fue yendo el enfado y hasta hubo algún rato en el que disfruté corriendo sin esos agobios que a veces nos imponemos nosotros mismos. Y de ahí hasta el final, poco más que contar. El tiempo final fue de 57’26” y mi posición la 78º (18º de la categoría) de 225 corredores llegados a meta (resultados).

Hasta ayer, cuando empecé a escribir la crónica de la carrera, no me preocupé de mirar la clasificación ni de conocer mi tiempo final por la pequeña decepción que había tenido. Y no sé si hubiera hecho mejor en no mirarla, ya que fijándome un poco en los resultados estoy casi convencido que hubiera subido al podio (incluso ganado) en mi categoría. De los tres primeros clasificados, con los que no hubo ninguna duda, dos eran Juniors y otro Veterano, y en el grupo de cuatro corredores que nos perdimos había otro Junior, dos Veteranos más y yo. Qué rabia! Desaproveché una ocasión que no sé si nunca más volveré a tener. Otra cosa que llama la atención de la clasificación es que del tercer al cuarto clasificado hay una diferencia de casi siete minutos y medio, tiempo en el cual deberíamos haber entrado nosotros cuatro de no habernos equivocado.

Sobre nuestro error, sería muy fácil criticar a la organización y decir que no estaba bien señalizado, pero debemos admitir nuestra parte de culpa. Realmente se podría haber mejorado bastante la indicación en ese punto ya que el resto de recorrido estaba muy bien marcado (a veces hasta excesivamente marcado) pero ahí, a mi entender, faltó algo, quizás una flecha en el suelo con algo de antelación al giro. Y sobre nosotros, quizás nos faltó algo de concentración o nos sobraron unas cuantas revoluciones, ya que corriendo a esos ritmos cuesta más fijarse en estas cosas. No sé, pero como ya he dicho, fue una lástima porque hubiésemos conseguido un gran resultado. Espero volver a tener algún día una oportunidad como esta y aprovecharla, quien sabe si el próximo sábado en el Cros de Torredembarra.

Para terminar, lo de siempre, fotos (de Arancha y de la organización) y resultados del Garmin donde se puede ver claramente el tramo en el que nos desviamos.


 





viernes, 3 de julio de 2015

Crónica 10K La Canonja

El pasado domingo 21 de junio se celebró la quinta edición de los 10k de La Canonja, una carrera de la que sólo me he perdido la edición del año pasado (por encontrarme en el Triatlón LD de San Juan del Flúmen) y a la que este año volvía con la intención de hacerlo realmente bien. No es que llegara en el mejor momento de forma posible (creo que aún me falta un punto para estar como en el invierno pasado), pero tenía la confianza de hacer una muy buena carrera. Y tuve esa confianza y esas ganas hasta el jueves, cuando las cosas se empezaron a torcer. Todo empezó el miércoles de madrugada cuando tuvimos que ingresar a Iker en el hospital hasta el jueves a mediodía porque había vomitado varias veces durante el día, con lo cual esa noche tocó no dormir prácticamente nada. Para rematar, el viernes por la noche fui yo el que estuvo vomitando (supongo que algo me debió contagiar el peque) y el sábado, por precaución, no comí prácticamente nada además de sentir mareos, tener algo de fiebre y dolor de cabeza. Con este panorama era fácil pensar que al día siguiente no correría, y con esa idea me metí en la cama, pensando que o mejoraba mucho la cosa o no estaría en la línea de salida.

Y el domingo no es que me despertara muy fino, me sentía débil pero al menos no tenía fiebre ni dolor de cabeza. Como era de esperar, con lo poco que había comido durante todo el sábado, tampoco había vuelto a vomitar, así que aunque no muy convencido, me preparé para ir a la carrera. Desayuné menos de lo habitual, por precaución y porque tampoco me entraba mucho más, y al cabo de un rato me fui a La Canonja. Allí enseguida me encontré con César, con mi hermano, y también con Carles, que iba a hacer los 5 km. Tras unos minutos de calentamiento en el que no me sentí demasiado mal pero tampoco para tirar cohetes, ni mucho menos, nos fuimos a colocar bajo el arco de salida. Eran casi las nueve de la mañana y el calor ya apretaba, otra cosa que no iba a ayudar a hacer la carrera soñada. No tenía clara la estrategia que iba a seguir, pero estaba mentalizado de que tocaría sufrir sí o sí.

Salimos rápido, demasiado, a un ritmo cercano a 3’30/km. Sabía de sobras que no podría mantenerlo a pesar de que durante los primeros minutos no me sentí mal, ni siquiera excesivamente forzado, pero debía ser realista y consciente de que no estaba el día para grandes exhibiciones. Aún así, el primer kilómetro lo pasé en 3’31” y el segundo en 3’28”, y casi puedo decir que hasta ahí aguanté… En el tercero el ritmo se empezó a resentir (3’36”) y a partir del cuarto empezó el naufragio. No tenía molestias en el estómago, eso parecía estar superado, pero me notaba vacío, cansado y sin fuerzas. Como era de esperar, el día anterior sin apenas comer nada me estaba pasando factura y las piernas flojeaban y hasta sentía una especie de temblor, pero a pesar de todo hice un esfuerzo por seguir corriendo a un ritmo más que aceptable e intentar mantenerme en una buena posición dentro de la carrera. Terminé la primera de las dos vueltas en aproximadamente 18’15”, pero a esas alturas el ritmo ya estaba decayendo y era una locura pensar que la segunda vuelta sería igual.

En los siguientes kilómetros estuve menos pendiente del reloj. Correr por debajo de 4’/km ya era un éxito en aquellas condiciones y tampoco quería forzar más de la cuenta. Creo que en esa segunda vuelta perdí dos o tres posiciones, no estoy seguro porque tampoco tenía la cabeza clara, pero lo que sí notaba es que mi hermano cada vez estaba más lejos, y eso, aunque pueda sonar mal, era una buena noticia. Tengo que decir que mi intención en esta carrera era hacerlo bien y, por qué no, rondar los 37’ y poco (veía muy complicado bajar de eso como hice en Aranjuez en diciembre), pero también miraba de reojo, no lo voy a negar, quedar primer clasificado local, que en este caso tenía premio. Eso fue una motivación más para mí en un día complicado. No estaba disfrutando del momento pero sabía que tenía cerca ese caramelo viendo que mi hermano también iba perdiendo segundos respecto a mí.

La segunda vuelta, como era de esperar, fue bastante más lenta. Cada kilómetro era una lucha por no superar esa barrera psicológica de los 4’/km y casi puedo decir que la gané, ya que sólo en los kilómetros nueve y diez no pude conseguirlo, haciendo 4’00” y 4’02” respectivamente. Como ya he dicho antes, no puedo decir que disfrutara mucho de la carrera, más bien todo lo contrario, y aunque una semana antes no hubiera firmado el tiempo que finalmente hice, teniendo en cuenta lo condicionado que llegué me doy por satisfecho tanto con el resultado como con la posición final. Paré el crono en 38’00” llegando en la posición 14ª de la general de 152 llegados a meta, 11º de mi categoría y primer clasificado del club (resultados). En definitiva, acabé más que contento, sobre todo si tenemos en cuenta que apenas doce horas atrás mi idea era la de no correr.

Pues eso, que en líneas generales terminé más o menos conforme. Por supuesto que no fue la carrera soñada (seguro que aún está por llegar), pero siendo realistas creo que es justo decir que aunque hubiera llegado bien me hubiera resultado complicado bajar de 37 minutos. La parte más positiva y bonita de la jornada fue poder subir al podio junto con los compañeros del Club Excursionista de La Canonja para recoger la copa como primer corredor local en los 10K. Uno no está muy acostumbrado a estas cosas y hace ilusión. 

Para acabar, os dejo unas fotos de mi padre y de la organización con mi llegada a meta, en el podio y con la copa. Y como siempre, también os dejo los detalles de la carrera del Garmin.











martes, 16 de junio de 2015

Crónica Marxa Cicloturista Sant Magí de Brufaganya

Aunque lo del pasado domingo día 7 de junio no fuera una competición sino más bien una marcha cicloturista neutralizada casi en la totalidad del recorrido (salvo un tramo de bandera verde), voy a hacer un breve resumen de lo que fue, o por lo menos comentar un poco algunas cosas.

En líneas generales tengo que decir que me lo pasé bastante bien. Fue algo diferente a lo que estamos acostumbrados, más íntimo, más familiar, más festivo... y aunque a muchos ciclistas (entre los cuales me incluyo), nos hubiera gustado ir algo más rápido, sabíamos (o deberíamos haber sabido) a lo que íbamos. Aún así, pudimos disfrutar de un muy buen día, sin tantas prisas como habitualmente, sin tantos agobios ni tanto mirar el reloj. 

Una media hora antes de empezar salí de casa en bici y me dirigí a la salida donde me encontré con José Pablo y con José Luís, aunque éste último se tuvo que marchar corriendo a casa por no haberse acordado de cargar la batería del cambio electrónico de la bicicleta. Tanta modernidad... Sobre las ocho y diez empezamos a pedalear y tras dar una pequeña vuelta por Tarragona, tomamos la carretera en dirección al Pont d'Armentera. Como he dicho antes, fue una marcha neutralizada, así que el ritmo fue cómodo, con algún que otro pequeño tirón pero muy cómodo en general. Éramos unos 130 ciclistas y aunque creo que la mayoría hubieran aguantado mantener un ritmo algo superior, supongo que la organización prefirió no forzar a nadie. Me pareció bien.

En el Pont d'Armentera, allá por el kilómetro 35 más o menos, hicimos la primera parada obligatoria. Paramos todos unos minutos para beber y refrescarnos un poco y, tras la pausa, empezó un tramo de bandera verde (o, dicho de otra manera, "a muerte") entre el Pont d'Armentera y Sant Magí de Brufaganya de unos 20 kilómetros. En principio no tenía intención de apretarme ni de exigirme más de la cuenta, pero cuando empezó, cambiaron mis intenciones radicalmente. Hice la subida hasta Querol con fuerza y acompañado de dos ciclistas más con los que fuimos dando algún que otro relevo. Poco después, uno de ellos se descolgó y con el que quedaba, fuimos ganando posiciones. Continuamos subiendo hasta Santa Perpètua de Gaià y poco después, antes de llegar a Pontils, nos desviamos hacia la derecha en dirección a Sant Magí. Ahí empezaba un tramo totalmente desconocido para mí. Nunca había pasado por esa carretera y perdí las referencias. No sabía los kilómetros que quedaban (aunque los intuía) ni si nos esperaban subidas complicadas. Pero pronto salí de dudas, ya que desde ese desvío hasta el final de la bandera verde, ya en la Ermita, todo fue de subida. Llegué al final cansado, con mucho calor y con la bonita sensación de haberme esforzado bastante. No sé exactamente en que puesto quedé (no hay clasificación oficial), pero por las fotos llegando a Sant Magí que colgó la organización, creo que el 21º. No es para tirar cohetes pero yo estoy satisfecho con el trabajo que hice.

Una vez arriba, nuevo avituallamiento y a esperar a que llegaran todos los participantes. José Pablo tardó unos cinco minutos más que yo y José Luis, que se había reenganchado a la marcha en el Pont d'Armentera cuando nosotros ya habíamos empezado la bandera verde, no tardó mucho más. Mientras esperamos que se reanudara la marcha, estuvimos tomando algo y charlando tranquilamente. Luego, una vez estuvimos todos listos, empezamos el camino de regreso a casa. 

La vuelta creo que fue incluso más tranquila que la ida, aunque lo pasamos bastante bien. Lo peor de todo fue tener que ir frenando tanto en los tramos de bajada, cosa que hizo que terminara con dolor en las manos. A pesar de eso, fue entretenida. En Nulles hicimos una última parada y de ahí de regreso a Tarragona, donde estaba la meta que cruzamos todos juntos. Al final, más de cuatro horas y media de pedaleo para cubrir los casi 122 kilómetros que tuvo la marcha. 

Pues eso, que en general fue un día diferente, entretenido y sin la competitividad de otras ocasiones. Muy buena organización, avituallamientos más que correctos y un gran reportaje fotográfico gratuito, lo que demuestra que no cuesta nada quedar bien con los participantes en eventos deportivos. Podían ir tomando nota otros organizadores. Dicho queda.

Para terminar, os dejo unas cuantas fotos y el recorrido de la marcha con los resultados del Garmin. Como anécdota, decir que en Garmin Connect, estoy en el 1r puesto en el segmento de Pont d'Armentera - Sant Magí (tramo de bandera verde). Es una chorrada pero siempre hace gracia...

 


Ahora toca cambiar la bici por las zapatillas de correr ya que este próximo domingo estaré presente en los 10k de La Canonja, donde abandonaré (por un día) el color naranja del Facvac y me pondré el azul del Club Excursionista de La Canonja. No tengo una idea clara de a que salir ya que desde diciembre que no corro una distancia así, pero, como siempre, me esforzaré para conseguir un buen resultado. La semana que viene, la crónica y las fotos.

lunes, 8 de junio de 2015

Crónica Challenge Salou Costa Daurada

El pasado domingo 31 de mayo llegaba el turno del Challenge Salou Costa Daurada, mi segundo half en poco más de un mes y un triatlón que, aunque sólo sea por lo cerca que me queda de casa, no podía negarme a participar. A pesar de la proximidad con el Half de l'Ametlla de Mar de hace cosa de un mes y medio, mis sensaciones para esta competición eran bien diferentes. Durante las últimas semanas pude entrenar bastante bien en bici y hasta en el agua noté cierta mejoría, cosa que me animó bastante y me hizo llegar a la carrera mucho más tranquilo y con menos dudas. Aunque parezca mentira, donde llegaba menos convencido era corriendo, y no porque pensase que llegara mal (sigo viviendo un poco de la renta que acumulé en invierno), sino porque sabía que no llegaba todo lo fino que me hubiera gustado. Últimamente estoy corriendo bastantes menos kilómetros que habitualmente y eso, de alguna manera, resta confianza (por lo menos a mí), aunque tampoco me preocupaba en exceso. Sabía que a pesar de todo y si no pasaba nada extraño, corriendo haría un buen papel. En resumidas cuentas, llegaba a Salou en un buen momento, sin molestias, descansado, confiado y con una idea clara en la cabeza: conseguir marca personal en un triatlón de media distancia. Creía que era la carrera y el momento de la temporada perfecto para conseguirlo. Vamos a ver que pasó...

El domingo, despúes de haber recogido el dorsal el viernes y de haber dejado la bici y las bolsas de transicion el sábado, salí de casa sobre las seis de la mañana y en poco más de un cuarto de hora ya estaba en boxes revisando los últimos detalles y dejando un bidón y tres barritas en la bici. Poco después, me reuní con Xavi y Joanra, con los nervios a flor de piel ante su debut en la distancia, y con Kyny, que venía de soporte técnico y animador. Ante la ausencia de Arancha (que vino un poco más tarde con Iker), él fue quien me ayudó a ponerme el neopreno. Mi salida era la tercera, la de las 7:20, por lo que cuando se fue acercando la hora me despedí de ellos y me fui al cajón de salida con mis padres. A diferencia de otras veces, visualizando el recorrido de natación, no me pareció largo. No sé si ya es la costumbre, o incluso la experiencia que me van dando los años y las carreras en las que he ido participando, pero afronto la salida de un triatlón mucho más tranquilo que antes. No digo sin tensión o sin nervios, que siempre los hay y los debe de haber (de lo contrario sería preocupante), simplemente que ese "miedo escénico" a la hora de meterse en el agua ha ido a menos con los años.

A las 7:20, con puntualidad alemana (lo digo por lo de Challenge), la salida fue una de las más limpias que recuerdo. Quitando un golpe en el ojo izquierdo nada más empezar que por suerte amortiguaron las gafas, nada que destacar negativamente. La temperatura del agua era perfecta y, además, casi sin olas, en un mar totalmente en calma y con un día espectacular. Sinceramente, dio gusto nadar así. Otro punto positivo para la organización en este sector fue poner globos en las boyas que hacían que se vieran muy bien mientras se nadaba y ayudaban a no desviarse. Con tantos factores a mi favor, lo único que podía hacer era nadar bien y, además, hacerlo disfrutando, cosa que no siempre es posible en competiciones como esta. Igual que en l'Ametlla y para mi (agradable) sorpresa, salí del agua en poco más de media hora, para ser más exactos y según el resultado oficial, entré en la T1 con un tiempo de 31'29". En este sentido, sólo puedo decir que estoy muy satisfecho de como me están saliendo las cosas en el agua últimamente. Parece que por fin estoy progresando en la natación, a ver si eso hace que vaya a la piscina un poco más motivado y con ganas de seguir mejorando.


Hice la primera transición algo más rápido que otras veces porque, en esta ocasión, probé de no ponerme las medias compresivas. Normalmente (por no decir siempre) entreno sin ellas y en la T1 siempre pierdo más tiempo de la cuenta poniéndomelas (sobre todo porque salgo muy mojado), así que decidí probar de no usarlas. Y tengo que reconocer que no noté ninguna diferencia a lo largo de la carrera respecto a otras veces, así que habrá que planteárselo de ahora en adelante. Pero a lo que vamos. Como decía, en esta ocasión perdí menos tiempo de lo habitual y tardé unos cuatro minutos en coger mi bolsa y prepararme para la bici. Otro buen detalle de la organización fue que una vez terminabas de prepararte, no hacía falta que volvieras a dejar la bolsa en su sitio, sino que se la entregabas a un voluntario y él la guardaba. 

Tras la transición, noventa kilómetros en bici por delante que me servirían para ponerme en mi sitio y juzgar si estaba en condiciones de conseguir el resultado deseado o no. Nos esperaba un recorrido sin demasiado desnivel y bastante rodador, cosa que nunca le termina de ir bien a mis intereses pero que, al menos, me permitiría ir relativamente rápido. En los primeros kilómetros en dirección a Tarragona me sentí bien y fui cómodo acoplado, aunque tuve la sensación de perder más posiciones de las que ganaba. Nada nuevo, vaya. A pesar de ir prácticamente todo el sector bici a una velocidad media de 33 km/h, siento que no termino de despegar, especialmente en recorridos así. Me cuesta un mundo rodar rápido en llano y mantenerme acoplado un rato largo (el otro día era propicio para ello). No sé si debería corregir la postura en bici ni si puede deberse a cualquier otro motivo, pero a la mínima tiendo a ponerme de pie y perder esa posición mucho más aerodinámica. El caso es que por lo que sea, sigo pensando que estoy muy verde en bici y que todavía me encuentro a años luz de ser el ciclista que me gustaría y que estoy seguro que puedo llegar a ser. Pasada la Central Nuclear de Vandellós, hicimos el giro y empezamos la vuelta hacia Salou. Me sorprendieron los largos ratos de soledad que pasé durante el sector bici, cosa que nunca es del todo malo, ya que casi siempre es señal de estar en una buena situación dentro de la carrera. Durante esos kilómetros de absoluta soledad me invadieron un par de pensamientos negativos. El primero, fue por notar que, a diferencia de otras carreras, me estaba desgastando mucho encima de la bici y podría pagarlo luego corriendo, donde realmente quería apretar. Y la segunda cosa que me empezó a preocupar fue mi dificultad para comer. En todo el tramo de bici apenas comí una barrita y media y, como a los niños, se me hacía bola. Supongo que fue porque hubo pocos ratos de tranquilidad y así, disfrutar de una barrita, es complicado. Llegando a Salou era hora de hacer cálculos. Sabía que acabaría la bici alrededor de las dos horas y cuarenta minutos, lo que sumado a la natación y las transiciones hacía un tiempo de más o menos tres horas y cuarto. Si corría bien, tenía claro que podría estar alrededor de esas 4h45' que era más o menos lo que buscaba. Finalmente, sin contar las transiciones, terminé la bici en 2h38'38" y, tras una segunda transición de un par de minutos, empecé a correr.


Desde el principio, mi idea corriendo era quedarme cerca de la 1h30', aunque presentía que no iba a ser fácil. Además del desgaste que arrastraba de la bici, el calor empezaba a apretar, y de que manera! Pero tenía confianza en mí y estaba mentalizado para sufrir cuando tocara. Empecé corriendo muy suelto, alrededor de 4'/km (incluso algo por debajo), durante los primeros cinco kilómetros. El recorrido (a cuatro vueltas) tenía muchos giros pero había bastante ambiente y era totalmente llano, con lo que, en teoría, iba a ser rápido. Me sentía muy bien pero con el paso de los kilómetros mi ritmo se resintió un poco, aunque todo dentro de lo esperado. Corría con ganas y tenía la motivación de ver que no dejaba de ganar posiciones, cosa que me incitaba a seguir forzando para recuperar lo que normalmente pierdo nadando y en bici. Los kilómetros fueron pasando y mi ritmo acabo estabilizándose alrededor de 4'15"/km, lo que me hacía pensar que podría terminar según lo que me había propuesto, incluso mejor. En este último sector me tomé dos geles (kilómetros 5 y 15) y parece que me sentaron bien. Aparte de eso, procuré beber mucha agua y pasar por debajo de las duchas que había colocadas casi al final de cada vuelta para refrescarme. Después de varios kilómetros cercanos a los 4'30", en el último decidí apretar y sacar lo que me quedaba. Siendo consciente que el final se acercaba aceleré el ritmo y antes de que me pudiera dar cuenta estaba corriendo por la alfombra de entrada a meta. Metros antes de terminar me estaba esperando Arancha con Iker pero, por lo que había pasado semanas antes en el Ironman 70.3 de Barcelona (y por no enterarme de si estaba permitido o no), preferí no entrar con él. Ahora me arrepiento porque hubiera sido bonito tener la foto con él, pero espero que por oportunidades no sea. Ya tendré tiempo para sacarme esa espinita. Al final, los 21 kilómetros fueron algo más cortos y los terminé en un tiempo de 1h25'06", es decir, más rápido de lo previsto, haciendo un muy buen parcial 46º.



Finalmente, entré en meta con un tiempo de 4h41'20", ocupando la posición 108 de 828 triatletas que acabaron la prueba, siendo el 98º de categoría masculina y el 20º de mi grupo de edad (resultados). Sinceramente, no me esperaba terminar en ese puesto teniendo en cuenta el nivel tan alto que hubo, así que estoy muy contento. El único lunar fue el de siempre, un parcial en bici muy mejorable. La conclusión es que habrá que seguir picando piedra para mejorar sobre las dos ruedas, cosa que me supondría un buen ahorro de minutos.  Estos fueron mis parciales:


Como se puede ver, hice mejor parcial en el agua que en la bici, algo que ya empieza a ser habitual en las últimas competiciones, y ya no sé si alegrarme por la mejoría nadando o "deprimirme" de pensar que en bici no soy capaz de nada mejor (me niego y me resisto a pensarlo). A pesar de todo esto creo que hice parciales bastante decentes en los tres sectores y, probablemente, antes de empezar la competición hubiera firmado estos tiempos. En definitiva, terminé contento y satisfecho por el resultado y, además, conseguí rebajar más de siete minutos mi anterior marca personal, que todavía era la que conseguí en Berga hace ya casi tres años.

Para terminar con la crónica, os dejo todos los detalles de la carrera del Garmin. Al detallar las transiciones, los tiempos son algo diferentes a los que da la organización, pero el resultado es casi el mismo, sólo dos segundos de diferencia entre lo que marcó mi reloj y lo que marca la clasificación oficial.

lunes, 25 de mayo de 2015

Crónica Polar Gran Fondo La Mussara

Bastantes días después de la marcha, vamos con la crónica de la segunda edición de la Polar Gran Fondo La Mussara que se celebró el pasado 16 de mayo. Empezaré diciendo que tras varias semanas haciendo muchos kilómetros en bici con el objetivo de recuperar algo del tiempo perdido durante el invierno, llegaba a la marcha mejor de lo que esperaba semanas atrás, cuando realmente no las tenía todas conmigo. A pesar de todo ese esfuerzo de última hora, tenía la certeza de que no llegaba tan bien (bien por llamarlo de alguna manera) como el año pasado, pero como mínimo estaba confiado de no sufrir más de la cuenta. Con ese panorama, la verdad es que me planté en la línea de salida un poco a la aventura, al "a ver que sale", sin presión y pensando en disfrutar de una marcha que, guste más o menos todo lo que le rodea, tiene un recorrido realmente espectacular.

Salí desde el tercer cajón y a pesar de la multitud (unos tres mil ciclistas en la marcha larga, de 189 km, y otros mil en la corta, de 97 km) no hubo demasiados atascos ni problemas para circular sin peligro. Hacía muy buen día, con Sol y buena temperatura, pero el viento hizo acto de presencia y complicó bastante las cosas. Una lástima porque de no ser por eso se hubieran dado las condiciones perfectas. Los primeros kilómetros fueron tranquilos, circulando por Reus y tomando enseguida la carretera hacia Maspujols i l'Aleixar en dirección Vilaplana. Hasta ahí sin problema, fui rodando tranquilo, en grupo y sin forzar más de la cuenta, a modo calentamiento. En Vilaplana empezaba la cronoescalada hasta La Mussara y ahí la cosa cambió. En principio no tenía pensado tomármela demasiado en serio, entre otras cosas porque después de la cronoescalada todavía faltarían unos 150 km y podría ser contraproducente quemar cartuchos antes de tiempo, pero con el "caramelo" que puso la organización de hacer un reconocimiento especial (en forma de pegatina con el nombre de "King of the Mountain") a aquellos que la terminaran en menos de 33 minutos, reconozco que me piqué un poco. El caso es que a partir de Vilaplana empecé a pedalear con fuerza, subiendo de pie casi todo el rato, con el plato grande (como a mi me gusta) y mirando de reojo el reloj. Iba un poco sin referencias pero al principio pensaba que podría conseguirlo. Iluso! Terminar la cronoescalada en ese tiempo está reservado a unos pocos, de hecho, sólo 97 ciclistas lo consiguieron. Mi tiempo final fue de 37'07", quedando el 438 de 3.338 ciclistas (clasificación de la cronoescalada). No está nada mal, incluso podría haber arañado algún segundo más, pero me quedé muy lejos de esos 33 minutos que tenían premio.

Una vez arriba de La Mussara, tocó un pequeño descanso hasta Mont-ral para, posteriormente, encarar una nueva subida desde Capafonts hasta el cruce de La Febró. Tenía previsto ir comiendo una barrita cada hora e intentar beber cada poco rato y la cosa no fue mal. Llevaba comida suficiente pero sólo un bidón, con lo que tendría que ir parando en algún que otro avituallamiento para repostar y coger alguna botella para ponérmela en el maillot. Pero la jugada me salió mal. En el primer avituallamiento que paré (creo que era el segundo o tercero de toda la marcha) me encontré con que las botellas de bebida isotónica que daban no tenían tapón con lo que no podría guardármela. El motivo, para que la gente no tirara las botellas por cualquier sitio. Aquí pagamos, como siempre, justos por pecadores. Por culpa de cuatro imbéciles (porque no tienen otro nombre), que siempre los hay, que tiran basura por cualquier sitio (botellas, envoltorios de barritas y geles,...), luego salimos perjudicados los demás. Gracias a ellos, en ese avituallamiento me tome un Powerade casi sin respirar y en el siguiente rellené el bidón que ya tenía vacío. No era lo previsto, pero por suerte no me faltó hidratación en ningún momento de la marcha.

Hecho ese segundo puerto, tocaban unos pocos kilómetros con algo de sube-baja por una zona que me encanta hasta llegar al cruce del Coll d'Alforja, donde se separaba la marcha y unos volvían a Reus y nosotros lo hacíamos en dirección Cornudella, donde empezaría una nueva subida hasta Albarca. Pasé las tres horas de marcha con ya 80 km en las piernas casi llegando a Cornudella. De momento todo iba bien. Quizás no iba todo lo rápido que en un principio esperaba pero tampoco me podía quejar. En las subidas ganaba alguna que otra posición pero, como me suele pasar habitualmente, perdía tiempo respecto a otros ciclistas en zonas de bajada o más rodadoras, donde no alcanzaba a engancharme a ningún grupo. Y mira que esta vez lo intenté. 

El momento donde si pude mantenerme dentro de un grupo fue pasado Ulldemolins. Superadas las Crestes de la Llena, compartí un largo tramo de bajada hasta La Bisbal de Falset con cinco o seis ciclistas más pero en ese pueblo el grupo de rompió porque había un avituallamiento y varios decidimos parar. Aproveché para beber agua, llenar mi bidón de Powerade y comer algo de fruta, especialmente plátano y sandía, que después de tanta barrita ya me apetecía algo diferente. Cuando reanudé la marcha, hice el último tramo de bajada hasta Cabacés bastante sólo pero a una buena velocidad.

Es probablemente en el final de esa bajada cuando realmente empieza lo que hace especialmente dura a esta marcha. Llegué a la Vilella Baixa (kilómetro 130 aproximadamente) con ya cinco horas de pedaleo y tocaba encarar un gran tramo de subida (el Coll Roig) con un final apoteósico en La Morera del Montsant. No es una subida demasiado larga pero si con algún tramo con un desnivel altísimo, donde subir a 10 km/h por algún tramo es una auténtica proeza. Me defendí como pude y llegué arriba donde encontré un gran ambiente de fiesta con gente disfrazada animando, con música a todo volumen, con ruido de bocinas... Fue curioso y divertido. A esas alturas de la marcha cualquier cosa era buena para distraer un poco la mente y acabar esa subida lo más entero posible. 

Superada esa penúltima prueba de fuego, bajamos otra vez en dirección a Cornudella (donde, en un avituallamiento y después de prometer a tres chicas que no la tiraría en cualquier sitio hasta la llegada a meta, conseguí una botella de Powerade con tapón!!!) y ya sólo tocaba encarar la última subida, hacia el Coll d'Alforja, que habíamos hecho horas antes de bajada. Sólo eran unos cinco kilómetros pero, igual que el año pasado, se me hicieron muy largos. Lo mejor de esa subida era saber que el final estaba cerca y que, una vez superada y hasta el final en Reus, prácticamente todo era de bajada. A pesar de estar ya cansado, recordé que el año pasado llegué a ese punto algo más tocado. Una vez coronado el Coll d'Alforja, el final se acercaba y comenzaron los últimos kilómetros de bajada en los que me dediqué a disfrutar todo lo que pude. Casi terminando la marcha me adelantó algún grupito al que me fue imposible ni siquiera intentar seguir, pero tampoco le di más importancia. De la misma forma que el año pasado, puedo decir que hice la marcha prácticamente sólo y sin necesidad de ir enganchado a ningún grupo, ya sea porque no me termino de sentir cómodo o porque no estoy acostumbrado a rodar así y me sigue costando mucho adaptarme a eso. 

Al final crucé la línea de meta en un tiempo de 6h42'54" (resultados), unos diez minutos menos que el año pasado aunque también con algún kilómetro menos recorrido, ya que la organización, muy acertadamente y ante las quejas que hubo el año pasado, eliminó el tramo final en el que se hacían varios kilómetros algo peligrosos por dentro de Reus. Con este resultados conseguí el diploma de plata y me quedé a doce minutos de conseguir el de oro. A ver si algún año lo consigo...


Después de pasar por meta, hice unos últimos seis o siete kilómetros hasta el punto donde habíamos salido (Fira de Reus) para encontrarme con Arancha, Iker y, curiosamente, con Óscar, que también iba a hacer el recorrido largo pero en el primer paso por el Coll d'Alforja, aproximadamente en el kilómetro 70, le obligaron a hacer el recorrido corto porque, supuestamente, había superado el tiempo de corte. No fue el único que se vio afectado por esa decisión y he escuchado muchas quejas al respecto (parece que iban con tiempo de sobras), pero no puedo entrar a valorarlo porque desconozco como fue exactamente el tema.

En general terminé contento con el resultado. Creo que podría haberlo hecho algo mejor (siempre se puede hacer mejor), pero no me quejo de absolutamente nada. No tuve problemas físicos, no tuve sustos ni pinché (uno de mis grandes miedos), no me faltó en ningún momento comida ni bebida... En definitiva, disfruté bastante más de lo que sufrí.

Sobre la carrera, algunas cosas a favor y otras en contra, pero como no me considero ningún quejica, reconozco que en general es una marcha que merece bastante la pena. No es barata pero creo que el maillot y los calcetines son de buena calidad y prácticamente con eso la inscripción queda pagada. No fui al avituallamiento final así que eso no lo puedo valorar, aunque sí me fastidió un poco lo de las botellas sin tapón durante la marcha. Por otro lado también entiendo que se actuara así por culpa nuestra (o mejor dicho, por culpa de algunos incívicos), pero yo iba con la idea de llevar siempre una botella en el maillot y me falló, con lo que tuve que adaptarme a esas condiciones. Quizás, el punto que más "feo" me ha parecido ha sido el tema de las fotos. Para empezar, no digo que nadie nos tenga que regalar un pack de 20 fotos de la mejor calidad, pero no pasaría nada porque se tuviera el detalle de regalar una de meta o en algún sitio característico de la marcha como puede ser en La Mussara. Yo soy de los que habitualmente compro las fotos porque me gusta tenerlas de recuerdo y porque, sinceramente, cuando escribo en el blog luce mucho más una crónica con buenas fotos que sin ellas. Mi queja, en ese sentido, viene porque en esta ocasión la empresa Marathon Photos (la misma que me hizo reportajes muy buenos en el Half Challenge de Calella de 2012, en el Challenge de Calella de 2013 y en el Maratón de Barcelona de este año) no se ha esmerado demasiado y la mayoría de las fotos que hicieron fueron en la recta de llegada a meta, probablemente el punto con menos gracia de todo el recorrido si tenemos en cuenta los sitios tan bonitos por donde pasamos. Cuando las vi, además de decepcionarme, mi primera idea fue la de no comprarlas, tanto por considerar que no están a la altura de otras veces como por el precio, pero pasados los días y por lo que he comentado antes, al final me he decidido a coger todo el paquete digital. Puede que haya sido un grave error por mi parte porque mientras haya gente (como yo) que las compre, estas empresas seguirán haciendo las cosas igual y nada cambiará. Pasa lo mismo que con los precios de las inscripciones de las carreras. A ver si en algún momento todo este negocio revienta y se deja de exprimir a los que realmente lo mantienen, que somos nosotros mismos. Está claro que esto es un negocio y me parece perfecto y muy lógico, pero también vendría bien tener un poco más contentos a los participantes a costa de tener un poco menos de beneficio. Creo que no costaría tanto.

Para terminar, os dejo varias fotos de las que acabé comprando, una que me hizo Arancha con Iker a la llegada y los detalles de la carrera según mi Garmin. Al final me salieron algo más de 181 km con casi 3.200 m de desnivel positivo. 






 
 



Ahora lo siguiente ya es este próximo domingo en el Challenge de Salou. La semana que viene espero escribir la crónica para contaros como fue.
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