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viernes, 14 de octubre de 2016

Crónica VI Sailfish Half Triatló Berga

Dice Sabina en una canción que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. No sé exactamente si lo dice por el temor de volver a ese sitio con grandes expectativas y que nada sea lo mismo, pero me imagino que van por ahí los tiros. La primera vez que fui a Berga, un ya lejano 25 de septiembre de 2011, me sentí feliz como pocas veces y a pesar de ello (y llevándole la contraria a Sabina) he sido “valiente” y me la he jugado volviendo hasta en tres ocasiones más, consciente de que sería difícil volver a experimentar aquellas emociones pero volviéndome para casa con la duda de cual ha sido la vez que más he disfrutado y más feliz he sido.

Este año, como decía, volvía a Berga para competir, por cuarta vez, en el Sailfish Half Triatló con la idea de disfrutar una vez más de un triatlón de 10 y de quemar los últimos cartuchos que me quedaban a esas alturas de temporada. Con esta competición iba a cerrar mi temporada de triatlón y quería hacerlo a lo grande. Para disfrutar más de la experiencia, en esta ocasión salimos de casa el viernes para dirigirnos a l’Espunyola (a algo más de 10 km de Berga), donde tendríamos nuestro cuartel general durante todo el fin de semana y donde nos esperaban Xavi con su familia y David.

Como es habitual, el sábado estuvo enfocado a prepararlo todo para el día siguiente. Rodaje suave con Xavi y David a primera hora de la mañana, darle un repaso a la bicicleta (falta le hacía), ir a recoger el material necesario a la expo, hacer el check-in en la T1… Todo sin problemas, sin complicaciones y, además, con tiempo de comer tranquilamente en casa y de hasta echarnos una siesta. Por la noche también cenamos pronto en familia y sobre las once a dormir.

El domingo, como es habitual los días de competición, tocó madrugar. A las 6 en pie para desayunar y poco después Xavi, David y yo solos (los acompañantes prefirieron quedarse en la cama un rato más) cogimos el coche para dirigirnos al Pantano de La Baells. A primera hora de la mañana hacía frío, unos 8ºC, que no me preocupaban para nadar pero sí al salir del agua y coger la bici empapado. En algún momento pensé que no me hubieran estorbado unos manguitos o un cortavientos, al menos para el primer rato en bici. El caso es que no me había cogido nada y la suerte ya estaba echada.


Minutos antes de las ocho ya teníamos los neoprenos puestos, habíamos hecho la foto de rigor y empezamos a bajar la rampa que nos llevaba al pantano. Un pantano algo más vacío que otros años pero que presentaba un aspecto impresionante como siempre. De camino al agua tuvimos hasta música en directo para amenizar la espera. La salida se daba desde el agua así que poco a poco nos fuimos metiendo. Como ya es habitual en Berga a primera hora de la mañana y en esas fechas, en el agua, a 22ºC, se estaba mucho más a gusto que fuera. Xavi, David y yo no nos colocamos nada bien. Empezamos de muy atrás y eso nunca es bueno, y más teniendo en cuenta que a pesar de no ser un gran nadador siempre suelo salir entre el primer 25% de triatletas. La consecuencia de ello fue una mala salida, con muchos golpes, con dificultades para encontrar mi espacio durante muchos minutos y la consiguiente pérdida de tiempo que eso supuso. Superados los primeros momentos de agobio empecé a sentirme cómodo en el agua. Estaba llegando casi al puente donde terminaba la primera recta y girábamos a la derecha cuando, de repente, noté que toqué tierra. No es que estuviera demasiado cerca de la orilla pero en aquella zona el pantano hacía una forma rara me puse de pie, con tan mala suerte que me rocé en el pie con una piedra afilada que me hizo un corte en la planta. Después de ese pequeño percance volví a buscar una zona buena para seguir nadando y en poco segundos me reenganché a la carrera. Al principio me molestaba el pie y pensé lo peor, pero a medida que fui notando que estaba nadando bien y ganando muchas posiciones, mi mente enfocó sus esfuerzos en otra cosa y dejó de pensar en el corte que me había hecho. Por lo demás, el resto del sector de natación fue cómodo y agradable, y terminé el primer sector en un tiempo oficial de 34’40” (parcial 213). No fue un gran tiempo, y quizás me hubiera ahorrado algo de no ser por la mala salida y lo del corte en el pie, pero lo di por bueno.


  
Teniendo en cuenta las transiciones lentas que suelo hacer habitualmente, en esta hice un esfuerzo para perder menos tiempo. Así, mientras corría hacia la bici me quité toda la parte de arriba del neopreno y el gorro y las gafas. Al llegar a mi sitio lo metí todo en la correspondiente bolsa, me sequé un poco con la toalla (por aquello de no coger más frío del necesario), me puse lo necesario para la bici (ya sabéis, dorsal, casco, gafas, calcetines y zapatillas) y salí. Creo que no perdí demasiado tiempo, pero no lo se exactamente ya que configuré mal el Garmin (puse “Transición” en lugar de “Triatlón”) y a partir de ahí perdí todas la referencias.

Me di cuenta de ese error a los pocos minutos de salir en bici. Vi que en la pantalla del reloj salía como si ya estuviera corriendo, con lo que el Garmin había interpretado que la natación había sido bici y ya estaba corriendo cuando en realidad empezaba a pedalear. Fallo mío al configurarlo mal desde el inicio. Como no me gusta ir sin referencias, a pesar de llevar el cuentakilómetros de la bici, paré el reloj y lo volví a iniciar como si fuera sólo un entreno de bici. Problema medio resuelto.

A diferencia de otras veces, en bici me sentí cómodo desde el primer momento. Hice los primeros kilómetros en subida con bastante fuerza, sabiendo que luego teníamos unos cuantos de bajada donde podría recuperar. Y creo que la cosa salió bien. Me conocía bien el circuito (a dos vueltas) así que pude jugar un poco con eso. Superada la primera subida desde la salida del pantano hasta Berga, empezaron unos cuantos kilómetros de bajada donde pude rodar acoplado y pedalear con fuerza aprovechando la inercia favorable. La verdad es que me sentí muy bien en esos primeros compases en bici y noté que estaba ganando muchas posiciones. A pesar de que a esa hora aún hacía algo de fresco e iba con los pies mojados y fríos, no lo pasé demasiado mal en ese aspecto y poco a poco me fueron entrando en calor sin mayores problemas. Hechos los primeros 20 kilómetros en bici el panorama empezó a cambiar como ya sabía. Se acabaron las bajadas y llegaba el momento de subir, una subida larga pero muy tendida que nos llevaría desde Puig-Reig hasta l’Espunyola (km. 33 más o menos) pasando por Caserres. Aquí varié un poco mi habitual forma de encarar las subidas. A diferencia de otras veces, opté por poner el plato pequeño y subir con una cadencia más alegre con la intención de ahorrarme algo de fuerzas para correr. Y creo que me salió bien. Realmente me encontré fuerte subiendo, lo que me sirvió para ganar varias posiciones. Además, la subida se me hizo muy amena y cuando me quise dar cuenta ya estaba en el cruce de l’Espunyola preparado para encarar el final de la primera vuelta, un tramo con algo de sube baja pero muy rápido en general.

Terminé la primera de las dos vueltas a una media aproximada de 32 km/h. Era más o menos lo que tenía en mente antes de empezar, por lo que lo di por bueno. Igual que al inicio, ahora tocaban unos cuantos buenos kilómetros favorables en los que me dediqué a seguir pedaleando con fuerza hasta que tocara subir. En líneas generales esta segunda vuelta fue muy parecida a la primera. Me seguí encontrando bien, bajé acoplado en la mayoría de tramos, opté por subir las zonas más complicadas con cadencia en lugar de tirar de fuerza y fui comiendo algo para no llegar vacío a la carrera a pie. No mucho, apenas una barrita y media y una pastilla de sales, además de agua e algo de isotónico.

Cuando llevaba algo menos de dos horas y cuarenta minutos pedaleando, llegué a Berga. Sólo me faltaba callejear un poco por dentro de la ciudad y la última subida por una calle abarrotada de gente animando que fue realmente espectacular. Al final de esa subida se encontraba la T2. Esos últimos metros subí con fuerza, me puse de pie en la bici y contagiado por la gente aún gané alguna que otra posición más antes de entrar en boxes.






La T2 fue muy rápida y no creo que tardara mucho más de un minuto en cambiarme las zapatillas y dejar el casco para ponerme la visera. Según la clasificación oficial, finalmente la bici me salió en un tiempo de 2h45’37”, lo que significó terminar el sector bici algo por encima de 32 km/h de media y conseguir el 101 mejor parcial.

Y ahora, tras una buena bici y con la moral alta, tocaba correr. Siempre es duro psicológicamente empezar a correr pensando que quedan 21 kilómetros por delante, pero intenté pensar lo menos posible. Empecé rápido, sintiéndome ligero y bastante bien de piernas y adelantando a muchos corredores, cosa que siempre da un plus de confianza. De todas formas, tampoco me quería pasar sabiendo que el recorrido era duro con constantes subidas y bajadas. Los primeros cinco kilómetros los pasé en poco más de 20’ y a un ritmo más o menos constante. A partir de ahí aflojé un poco y me fui adaptando un a lo que había, es decir, subiendo con algo más de calma para no desgastarme más de la cuenta pero dejándome llevar en las bajadas. Como decía, el recorrido no invitaba demasiado a correr a un ritmo constante y había kilómetros en los que se subían unos veinte metros y otros en los que los bajabas de golpe. Así, con esa montaña rusa, hubo kilómetros que pasé en 4’20” y otros que pasé en 3’50”. Me sentía bien y no estuve demasiado pendiente del ritmo.

Las dos primeras vueltas pasaron relativamente rápido y sin demasiado sobresalto. Fue quizás al inicio de la tercera cuando, además de empezarme a molestar la herida del pie, empecé a perder algo de fuelle respecto a las dos anteriores. No fue mucho, apenas 10” o 15” en los kilómetros de subida respecto a las vueltas anteriores y algo menos en los kilómetros más favorables, así que nada como para preocuparse. Mi idea inicial era poder acabar a un ritmo cercano a 4’15”/km y eso lo estaba consiguiendo. Había ido prácticamente todo el rato por debajo de ese ritmo y en los kilómetros finales se me estaba yendo un poco. Como había configurado mal el Garmin desde el inicio, no sabía el tiempo total que llevaba, así que cuando pasé por la zona de boxes por tercera vez y ya sólo me quedaba aproximadamente un kilómetros para terminar, miré que hora era. Me pareció ver que el reloj marcaba las 12:42, con lo que lo tenía todo encarado para conseguir un gran resultado. Intenté mantener un buen ritmo en esos metros finales hasta llegar a la alfombra que marcaba el camino de entrada a meta. Allí estaban Arancha e Iker, al que cogí de la mano para entrar juntos a meta caminando y con una sonrisa en la boca. Un nuevo final de carrera para enmarcar y un resultado más que positivo para mí, que paré el crono en 4h46’42”, finalizando el 64º (17º en mi grupo de edad) clasificado de la general entre los 517 triatletas que llegaron a meta (resultados). En el sector de carrera a pie, al final hice 1h26’25” que me sirvieron para marcar el 24º mejor parcial absoluto de la prueba, algo para estar más que satisfecho y para mantenerme con ganas de seguir trabajando para mejorar.




 


Poco más que decir sobre mi carrera. Sólo añadir que, un año más, disfruté muchísimo de este triatlón de principio a fin. El entorno es espectacular, los recorridos prácticamente inmejorables y la organización, de diez. Puede que tras tantos años de “romance” con Berga ya no sea objetivo, no lo sé, pero lo veo así.

Para terminar, también quería dar la enhorabuena a David por el gran resultado de su primer half (5h21’12”) y al ya “veterano” Xavi (5h45’41”) que, siendo aún sub23, completó su sexto triatlón de media distancia. Sin duda, fue un fin de semana para recordar en el que todo salió perfecto. Ahora a pensar en próximos retos!


Espero que os haya gustado la crónica y las fotos hechas por los fotógrafos oficiales y Laia y Arancha. Entre todos ha quedado un buen reportaje. Sobre el Garmin no os puedo dejar los resultados porque todo quedó un poco disperso y no hay un único detalle de la carrera. Espero que no me vuelva a pasar!

Con este triatlón despedí la temporada y estuve un par de semanas entrenando muy poco y otra entera de descanso. Este lunes pasado volví a los entrenamientos para empezar una temporada que puede ser espectacular. En unos días os hablaré de todas las novedades, de como ha empezado la temporada y de lo que me espera en los próximos meses. Gracias por estar ahí!

viernes, 9 de septiembre de 2016

Crónica Triatló Internacional de Balaguer

Como la mayoría de vosotros ya sabéis, el pasado sábado 27 de agosto participé, un año más, en el Triatló Internacional de Balaguer, una de las pruebas de media distancia más duras que hay dentro del panorama nacional si atendemos a los recorridos de la misma y a la época del año y el lugar donde en la que se disputa. Además, y por si fuera poco, esta edición iba a dar comienzo a una hora algo extraña, las doce del mediodía, con lo que íbamos a estar compitiendo durante las horas más calurosas del día.

Con este cambio de horario (en años anteriores empezamos a las tres de la tarde) y teniendo en cuenta que el día de la carrera lo menos aconsejable es ir con prisas y con el tiempo pegado, decidimos irnos el viernes a Balaguer y pasar la noche allí. Fue una buena decisión ya que el sábado pudimos tomárnoslo todo con mucha calma. No tuve que madrugar, desayuné sin prisas y tanto la T2 (en Balaguer) como la T1 (en el pantano de Sant Llorenç de Montgai) me quedaron muy a mano.

Poco después de terminar de desayunar, llegaron a Balaguer Xavi y su familia y juntos fuimos a dejar las cosas necesarias para correr en la T2. A continuación, nos fuimos hacia el pantano donde estaba situada la T1 a terminar de preparar los últimos detalles. Eran más o menos las once de la mañana y el calor ya estaba apretando de lo lindo. Las previsiones se estaban cumpliendo y tocaría competir a una temperatura cercana a los 35ºC. Era lo previsto y muy parecido a lo que pasó el año pasado, aunque esta vez con el añadido de que la carrera empezaba tres horas antes por lo que, si se cumplía la lógica, iba a empezar a correr a una hora malísima. De todas formas, todo esto ya lo sabía e iba mentalizado para ello. Era la tercera vez que iba a Balaguer y teniendo en cuenta la “carnicería” del año pasado, donde abandonaron alrededor de un 20% de participantes, no se podía esperar otra cosa. Simplemente habría que adaptarse a las condiciones, hidratarse correctamente y dosificar esfuerzos.

Cuando se fue acercando la hora de salida, Xavi y yo nos pusimos el neopreno y nos despedimos de los nuestros. El recorrido era el mismo que el año pasado, a dos vueltas y algo más largo de 1.900 metros. No éramos muchos participantes, máximo unos 180, por lo que en teoría la natación tampoco tendría que ser demasiado complicada en cuanto a golpes. Salimos desde el agua y a las doce, puntualmente, se dio el tiro de salida. Al no haber calentado, para variar, las primeras brazadas fueron algo más suaves, sin volverme loco e intentando encontrar una buena cadencia de braceo. Me costó un poco al principio pero en pocos minutos empecé a sentirme algo más cómodo. Los primeros metros los nadé junto a Xavi aunque enseguida nos perdimos de vista. En general me sentí muy bien en el agua. Como siempre fui conservador, centrándome en aprovechar bien las brazadas y en no llevar demasiada mala técnica. La primera vuelta la terminé en unos dieciséis minutos y medio, cosa que me animó. A diferencia de otras veces, la segunda vuelta se me hizo algo más corta, no sé si porque hice varios intentos de coger pies y eso me mantuvo entretenido. El caso es que a pesar de ir un pelín más lento (creo), se me pasó volando y salí del agua en poco más de 34 minutos (34’51” hasta que pasé por la alfombra), haciendo el parcial 53º.



En la T1 no fui rápido, vamos, como siempre. Lo peor de todo es que no tengo esa sensación de ir tan lento ni de perder tiempo en tonterías. Hago lo mínimo pero lo debo hacer mucho más lento que el resto. No sé si empezar a entrenarlo en serio o dejarlo por imposible. En total tardé unos cuatro minutos y debí perder unas diez posiciones más o menos, aunque enseguida estuve encima de la bici. Y ahí tampoco empecé bien. Me costó arrancar a pesar de hacer los primeros kilómetros de bajada. No notaba las piernas todo lo ágiles que me gustaría pero decidí no impacientarme y darme tiempo con la esperanza de que poco a poco todo se pusiera en su sitio. El circuito de bici este año era nuevo y constaba de tres puertos, el primero de ellos sí que coincidía con el de ediciones pasadas, aunque no llegábamos a Àger y dábamos la vuelta un poco antes de Vilanova de la Sal. El otro puerto, que hacíamos dos veces (una del derecho y otra del revés) consistía en subir hasta pasado Fontllonga, dirección Tremp, pasando por Camarasa. El primer puerto se me pasó rápido a pesar del calor y de ir todo el rato con sensación de sed. Superado ese primer escollo empecé a notar las piernas algo mejor. Lo bueno de este cambio de recorrido es que bajando del primer puerto y antes de comenzar el segundo, volvíamos a pasar por el pantano donde habíamos nadado y donde se quedaron todos los acompañantes para vernos pasar en bici. Cuando pasé por ahí vi a Arancha y a Iker, y a la familia de Xavi. Les saludé, me puse “guapo” para la foto, y seguí mi camino. 

Hasta Camarasa la carretera no estaba demasiado fina, aunque por suerte no tuve ningún susto en forma de pinchazo. A partir de ahí, empezaron interminables subidas y carreteras muy anchas sin nada de sombra que se hicieron durísimas. Pero bueno, por llevar la contraria al resto, cuando vi que todo el mundo empezaba a pasarlo mal y a tener que bajar el ritmo, yo me fui yendo arriba y empecé a encontrarme más suelto. Subí la primera vez hasta Fontllonga con un pedaleo bastante ágil, ganando alguna posición que esta vez no perdí bajando. Pero mi mejor momento sobre la bici llegó al dar la vuelta y volver a encarar la (última) subida a Fontllonga por el lado donde pocos minutos antes habíamos bajado. Me sentía bien y empecé a pedalear con fuerza todo el tramo de subida, hasta que en un momento miré hacia atrás y me vi completamente solo. Eso me animó y me dio por pensar que no lo estaría haciendo tan mal. Al terminar la subida y llegar al último avituallamiento cogí isotónico (falta me hacía) y un trozo de plátano para encarar lo que me quedaba de tramo ciclista.

Llevaba unos 60 kilómetros y lo difícil (en teoría) ya estaba superado. Ahora tocaba encarar los últimos 25 kilómetros donde me encontraría algún que otro tobogán pero que en su mayoría eran de bajada. De ahí hasta el final fui en la más absoluta soledad. Sólo a falta de siete u ocho kilómetros alcancé a otro triatleta que no llevaba demasiada buena cara. El tramo ciclista había sido realmente duro (aunque creo que con algo menos de desnivel que en ediciones anteriores) y ahora tocaba encarar la carrera a pie, que sería la encargada castigar a quien se había pasado de vueltas en la bici. Mi tiempo total de T1 más bici fue de 3h03’00”, marcando el parcial 47º.
 



Si os soy sincero, me bajé de la bici sin demasiadas ganas de correr. A pesar de ser mi parte preferida y a la que normalmente llego con más hambre, en Balaguer no fue el caso. Eran las cuatro menos veinte de la tarde y hacía un calor increíble. Balaguer a aquella hora era un auténtico horno y desde el primer momento tuve claro que iba a ser una carrera a pie de superviviencia, que no era día para forzar más de la cuenta y que lo mejor era olvidarse de ritmos y otras historias. Así, con esa desgana (y ese calor) empecé a correr por la orilla del río Segre en un recorrido a tres vueltas parecido al de otros años pero con alguna pequeña modificación. También se ha de decir que el circuito no era especialmente rápido, había muchos giros, tramos de piedras sueltas, césped con algo de barro, escaleras… que lo hacían entretenido pero no invitaba a poder llevar un ritmo constante ni alto. A pesar de todo, creo que me defendí bastante bien y corrí a ritmos medianamente decentes muchos kilómetros, aunque también es verdad que paré en cada avituallamiento con manguera para darme una ducha express y eso me hizo perder más tiempo de lo habitual. Perdí tiempo pero valió la pena. Llegar a esos avituallamientos era como encontrar agua en mitad del desierto y de las pocas cosas que te medio consolaban ante la que estaba cayendo.

Cuando me disponía a empezar la tercera vuelta vi llegar a Xavi a la T2. Había pinchado en bici y la cosa se le había alargado un poco. Lo menos malo para él es que empezaría a correr con algo menos de calor. Personalmente, la tercera vuelta fue la menos dura psicológicamente hablando. A falta de seis kilómetros y pico para el final empecé a ver que eso ya estaba hecho y sólo faltaba rematarlo. Sin haber hecho la carrera de mi vida estaba satisfecho por haber sobrevivido de nuevo a este duro triatlón y estaba prácticamente convencido que el resultado de este año iba a ser algo mejor que el del año pasado. De ahí hasta el final seguí corriendo con cabeza, sin forzar, sin correr riesgos innecesarios y deseando llegar a los metros finales para compartir mi llegada a meta con Iker.






 
Y así fue. Cuando llegué a los alrededores del pabellón municipal (la meta este año estaba dentro del recinto) vi a Arancha con Iker y le cogí de la mano. Aún faltaban bastantes metros para llegar a meta pero para que le diera tiempo a Arancha a llegar para hacernos la foto compartí bastantes metros con él caminando. Daba igual el tiempo o las posiciones que perdiera, era un momento bonito y quería compartirlo con él. No sé que le pasará por la cabeza pero es curioso como mira a la gente que aplaude y que anima cuando estamos a punto de terminar la carrera. Así, de esa manera, disfruté de los últimos instantes de carrera con Iker y juntos cruzamos el arco de meta en un tiempo final de 5h14’17” (1h36’26” de carrera a pie, marcando el 25º mejor parcial), terminando en la 34ª posición (resultados).

En líneas generales terminé contento pero esperaba haberlo hecho algo mejor en la carrera a pie. De todas formas, Balaguer no tiene mucho que ver con la mayoría de triatlones y las condiciones que nos solemos encontrar allí cada año son realmente duras. Como muestra, los más de 20 triatletas que abandonaron la prueba. Poco más que añadir. Xavi volvió a demostrar, igual que el año pasado, que a pesar de su juventud y de no llegar en plena forma a la carrera, tuvo el coraje de terminar a toda costa y finalizó su carrera en 7h38’45”. Enhorabuena! Ahora a por Berga. Seguro que saldrá mejor.



Y por último, antes de terminar y dejaros los resultados del Garmin, quiero dar las gracias a los supporters que nos ayudaron y acompañaron a lo largo del día: Lidia, Laia, Ivet, Javi, Arancha e Iker. Un placer teneros cerca. Así todo es más fácil y más agradable.

Ahora sí, no me enrollo más. Os dejo aquí los resultados del Garmin. Salen dos minutos menos porque en la T1, cuando estaba quitándome el neopreno, apreté sin querer el botón del reloj y se me quedó parado hasta que salí en bici. Por lo demás, todo coincide bastante bien. Ahora ya toca pensar en Berga, donde cerraré la temporada de triatlón y empezaremos a pensar en lo que se nos viene encima en los próximos meses.

viernes, 29 de abril de 2016

Crónica IV Infinitri Triatlón MD Peñíscola


Tercera semana consecutiva de competición y primer Half de la temporada. Tras escuchar muchos y muy buenos comentarios sobre el Infinitri Half de Peñíscola, el pasado mes de agosto decidí inscribirme a este triatlón con la idea de que me sirviera como un muy buen entreno de cara al Ironman de Niza, para el que ya falta menos de un mes y medio. Este triatlón encajaba perfectamente en el calendario y sus recorridos guardan cierta similitud con Niza, así que me animé y ahora, después de haberlo hecho, puedo decir que acerté de lleno. Pero como siempre, vayamos poco a poco.

El viernes por la tarde, después de comer, Arancha, Iker y yo salimos desde Tarragona para encontrarnos pronto con Xavi, sus padres y su hermana y dirigirnos a Peñíscola.  Llegamos pasadas las seis de la tarde y fuimos recibidos por una fina lluvia. Allí enseguida nos encontramos con Raquel, Joanra, Melani y Kyny, que habían llegado a Peñíscola el día antes. Antes de cenar, nos dio tiempo a dar un paseo por el pueblo, subir al castillo y, de paso, hacernos una idea de lo que iba a ser el recorrido de la natación. Un poco despúes llegaron también Sara y Laura, que vinieron a pasar el fin de semana con nosotros también. Por la noche el grupo tan grande se separó y Xavi y yo fuimos a cenar al piso que habían alquilado Raquel, Joanra, Melani y Kyny para el ese fin de semana largo y aprovechamos para ir haciendo la carga de hidratos.

El sábado por la mañana, sobre las nueve y media, había quedado en la puerta del hotel con Xavi, Joanra y Kyny para salir a trotar un rato y, de paso, reconocer un poco el teórico recorrido de carrera a pie. El día antes de una competición no se suelen tener unas sensaciones demasiado buenas (al menos yo) y entre eso y el recorrido a pie con tanto tobogan en los primeros kilómetros no terminé muy convencido. Tenía la intención de correr a un ritmo alto el día siguiente y con ese perfil iba a ser más complicado de la cuenta. De todas formas, aún con esas malas sensaciones y arrastrando algo de cansancio por las últimas duras semanas de entrenamiento que llevaba en las piernas, me sentía confiado. Después del trote mañanero nos dimos una ducha y fuimos a la feria a recoger los dorsales, pulsera y gorro de natación. Empezaba así el largo día de ir de un lado para el otro para cumplir con todos los “trámites” necesarios (briefing, check-in de la bici en boxes,...). A pesar que el sábado hizo un día muy bueno, las previsiones para el domingo no eran tan buenas. Aunque no se esperaba nada de lluvia sí que todo hacía indicar que el viento iba a soplar, y de qué manera (en todas las previsiones de internet auguraban rachas de viento de más de 60 km/h). El sábado por la tarde también vinieron a Peñíscola la prima y los padres de Joanra. Cuando ya lo tuvimos todo hecho, pasadas las siete de la tarde y ya con toda la “expedición” al completo, fuimos a dar otro paseo por la zona del castillo y sus calles. Después, cena lo más pronto posible y al hotel a descansar. Como ya sabía, entre unas cosas y otras me fue imposible acostarme antes de las once y media y el despertador iba a sonar a las cinco y cuarto, con lo que el tiempo de descanso no iba a ser el deseado.

Por lo menos dormí muy bien y aproveché las pocas horas de sueño de las que disfruté (en esta ocasión Iker durmió como un tronco). Como soy tan especial con lo que como, me llevé de casa el desayuno y no bajé al buffet del hotel. Así, pude cumplir con mi ritual y me comí un plátano, bebida de arroz con semillas de chía y muesli y una rebanada de pan integral con crema de cacahuete. A las seis de la mañana había quedado con Xavi en la puerta del hotel para pasar a recoger a Joanra y Kyny y dejar todo lo necesario en boxes. A esa hora de la mañana hacía bastante frío y, por desgracia, las previsiones de viento se habían cumplido. Si ya de por sí no se preveía una carrera fácil, esto iba a complicar todavía más las cosas. Cuando lo tuvimos todo hecho en boxes volvimos a casa de Joanra y Kyny a resguardarnos del frío y a ponernos los trajes de neopreno con tranquilidad, con tanta que cuando faltaban menos de diez minutos para que llamaran a Xavi (salía en la segunda salida) aún estábamos en casa. Del calentamiento mejor ni hablamos aunque sí que nos dio tiempo de tocar el agua. Comparado con lo de dos semanas atrás en el Ebro, la de Peñíscola me pareció estar a una muy buena temperatura. Antes de salir, en la playa, me encontré con Eric. Es muy buen nadador y todavía mejor ciclista, así que en ese aspecto sus tiempos me servirían de referencia para saber de que manera me encontraba yo.

Como decía, Xavi salió en la segunda tanda (después de los federados de la Comunidad Valenciana) mientras que Joanra, Kyny y yo hicimos lo propio en la tercera. Por problemas con la Federación Catalana de Triatlón corrí como no federado a pesar de disponer de licencia. Fue un hecho sin demasiada importancia que, en la práctica, sólo retraso mi salida tres minutos respecto a los federados y la hizo un poco menos numerosa que la segunda. Mejor.

A las 7:40 dieron la salida de nuestro grupo y, como ya nos habían informado, los primeros 120 o 130 metros los hicimos caminando. El agua apenas nos cubría a la altura de los tobillos y era imposible nadar. Esos primeros metros los hice con calma, caminando tranquilo cerca de Kyny y Joanra. Pasados esos primeros metros, cuando el agua empezó a cubrir lo suficiente como para dar brazadas, me tiré al agua y ahí empezó mi natación. El circuito, de unos 2.100 metros, tenía la peculiaridad de empezar y terminar en playas diferentes, debiendo bordear el espectacular castillo de Peñiscola. Hasta la primera boya no hubo ninguna complicación. Puede que fuera el inicio de natación más cómodo que he hecho hasta ahora, ni un golpe, sin oleaje, respirando muy tranquilo... Incluso el giro en la primera boya lo hice sin encontrarme ningún tapón como pasa habitualmente. Una vez hecho el giro a la izquierda, empezamos a bordear el castillo. En ese momento me desvié un poco y me fui pegando demasiado al espigón sin contar que la siguiente boya estaba algo separada de la pared para dejar una distancia de seguridad entre nosotros y las rocas. La pérdida de tiempo y los metros nadados de más no fueron graves. Rectifiqué el rumbo y a los pocos segundos ya estaba en la línea correcta. Durante el tramo en el que bordeamos el castillo tuvimos algo de corriente en contra que nos tiraba hacia dentro y hasta se notó cierto oleaje, haciendo que algunas de mis brazadas se perdieran directamente en el aire y no cogieran agua. Después de bordear el castillo, ya sólo faltaba volver a girar a la izquierda y dirigirse a la zona de transición. Como siempre, esa última recta, cuando crees que ya lo tienes todo hecho y empiezas a ver el arco de llegada, es el tramo que más largo se me hizo. En aquel momento decidí aumentar un poco el ritmo. Me sorprendió adelantar a varios triatletas con los gorros blancos (segunda salida), incluso a alguno con gorro rojo (de la primera), que habían salido unos seis minutos antes que nosotros. Supuse que no habría nadado tan mal, y así fue. Completé los algo más de 2.100 metros en un tiempo oficial de 36’09” (parcial 205). Salí contento del agua aunque con la sensación (de siempre) de haber podido dar algo más. Aún así, lo di por bueno.



La T1, como es habitual en mí, me la tomé con relativa calma. Siempre prefiero asegurarme de secarme bien los pies y quitarme la arena que ir con prisas y poder lamentarlo luego. Aún así, tras cuatro minutos largos estaba iniciando el sector bici. Los primeros kilómetros en bici fueron los peores momentos de toda la carrera. Mucho viento en contra, recorrido con ligera pendiente ascendente y yo, sin demasiada fuerza en las piernas. Me costó mucho arrancar. Lo menos malo es que en subida siempre me defiendo bastante bien y, aún sin encontrarme del todo cómodo, fui recuperando alguna que otra posición. En ese tramo de 15 km de salida de Peñíscola en dirección a Càlig, donde empezaban las dos vueltas, alcancé a Xavi. Comentamos un poco como nos había ido la natación pero enseguida nos separamos. A partir del kilómetro 20, llegando a Sant Jordi, fue cuando empecé a sentirme relativamente bien. Ahí dejamos de subir y empezamos con los toboganes. Además, después de ese giro el viento dejó de darnos de cara y, aunque tampoco lo tuvimos a favor, no molestaba tanto. Tras la zona de toboganes llegó la subida a Cervera, el punto más alto del recorrido y con el desnivel más exigente. La verdad es que disfruté mucho de esa subida porque estaba pasando por mis mejores momentos sobre la bici. La bajada ya fue otra cosa. Si ya soy justito bajando, el viento, la bicicleta de triatlón y las ruedas de perfil, no invitaban a muchas alegrías, así que bajé con cuidado. Como es lógico, perdí posiciones pero preferí no jugármela. Durante la misma me crucé, primero con Xavi y, un poco más atrás, con Joanra y Kyny. Sin darme apenas cuenta estaba finalizando la primera vuelta y la cosa, tras un mal comienzo, empezaba a pintar distinto. El final de la primera vuelta, marcado por una gran recta en bajada en la que, en condiciones normales, se podría haber corrido muchísimo, la hice agarrado al manillar con todas mis fuerzas después de haber intentado acoplarme y salir casi volando por el viento. Ahí me llevé un pequeño susto y no me quedaron ganas de arriesgar más. La segunda vuelta en general fue más cómoda y más rápida. Mi estado de ánimo había mejorado muchísimo y, de esa forma, parecía que el viento soplaba menos y que las pendientes eran menos pronunciadas. Antes de empezar a subir por segunda vez a Cervera adelanté a Bernardo, un compañero de entrenos que competía como federado de la Comunidad Valenciana. Tras completar la segunda subida a Cervera y la correspondiente bajada, donde me volví a cruzar con Xavi pero ya no con Joanra y Kyny, llegué al tramo de 15 km de enlace entre Càlig y Peñiscola. Lo que de ida había sido un infierno, ahora fue un tramo rapidísimo, con el viento soplando un poco a nuestro favor y la carretera en continua bajada. Últimos kilómetros en bici y, sorpresa! De repente escuché la voz de Eric que, inesperadamente, estaba detrás de mío. Eso acabó por subirme la moral. Eric es muy buen ciclista y tenerlo detrás significaba, a priori, que yo estaba haciendo un buen tiempo en bici. Eso me dio fuerzas y, entrando ya en los últimos kilómetros, apreté y llegué a la T2 unos segundos antes que él. El tiempo final en bici, tras 90 km y unos 1.200 metros de desnivel positivo, fue de 2h53’34”, consiguiendo el parcial 173.





Segunda transición muy rápida en poco más de minuto y medio y a correr. No sé como definir esta parte de la carrera, pero la sensación que tuve fue espectacular. Nunca había corrido tan rápido ni tan cómodo en un triatlón de media distancia pero supongo que los entrenamientos largos de las últimas semanas están haciendo su efecto. Prácticamente sin notar esfuerzo empecé a correr por debajo de 4’/km (pasé el primero en 3’53”). Suponía que no iba a ser fácil mantener un ritmo alto y antes de empezar a correr hubiera firmado mantener un ritmo medio de 4’15”/km a lo largo de los 20 km, pero no. Eso se quedó corto esta vez. Ni los toboganes ni el tramo de camino de arena compacta (aunque con mucha piedra suelta) me frenaron. En los primeros kilómetros adelanté a Manel (ex compañero de trabajo y otro “animal” en bici) y pasé el diez mil en 40’20”. De locos! Lo mejor de todo es que no corría forzado. No diré que corrí sin esforzarme pero sí que lo hice con suficiencia a un ritmo que sabía que podría mantener durante los 20 km. Y así fue. Hice un tramo a pie muy constante sin apenas altibajos en mi ritmo, disfrutando del momento, del entorno y del paisaje y, aunque suene un poco cursi, del placer que da vivir la vida de esta manera. Antes de que pudiera darme cuenta, ya estaba corriendo sobre la alfombra roja para entrar en meta. Iba rápido pero mirando a ver donde estaba Arancha para entrar de la mano de Iker. Aún así, me lo pasé de largo y cuando les vi tuve que volver unos metros hacia atrás para cogerle en brazos. En los últimos metros me paré a caminar, puse a Iker en el suelo y le cogí de la mano. Vi que por detrás venían un par de triatletas y, muy deportivamente, se quedaron detrás nuestro, a lo que yo respondí dejándoles pasar. Ya estaba todo hecho y ahora daban igual los segundos arriba o abajo y la posición en la clasificación general, se trataba de disfrutar del momento con las personas que más quieres y eso hice. Finalmente, entré en meta con un tiempo de 4h54’14”, terminando el 77 clasificado de la general (resultados) y habiendo hecho los 20 km de la carrera a pie en 1h18’02” marcando el 20º mejor parcial. Sin palabras.






Llegada a meta de Xavi
Llegada a meta de Kyny y Joanra
Para ser sinceros, no esperaba un resultado así. El de Peñíscola es un half bastante duro y en principio me conformaba con terminar entre 5h10’-5h15’, pero la cosa salió muy bien en general a pesar de la gran incomodidad del viento en bicicleta. Sin eso estoy convencido que el resultado hubiera sido mucho mejor.

En cuanto a mis compañeros y amigos, todos bastante bien. En cuanto a los miembros del USK Team, Xavi terminó en 5h47’02” y Joanra y Kyny entraron juntos a meta en 5h59’59”. Por su parte, Eric hizo 5h06’46”, Manel 5h13’39” y Bernardo 5h17’51”.



Antes de terminar y agradecer el apoyo de todas las personas que compartieron con nosotros el fin de semana, colgar fotos, los resultados del Garmin, etc., me gustaría decir un par de cosas. La primera de ellas sobre el drafting. Estamos de acuerdo en que éramos muchos y que en según que tramos de carretera estrecha, sobre todo al principio, era difícil ir solo. Pero no siempre fue así y la gente se pasó el tema del no drafting por el forro. No sé cuantas tarjetas enseñaron los jueces por ese motivo pero mucha gente hizo trampas, así de claro. Vuelvo a decir que en algunos tramos fue complicado ir a 10 metros del de delante, pero en muchos otros casos vi una clara intención de muchos de ir a rueda. La pena es que no fueron casos aislados y por desgracia vi muchos. Que cada uno cargue con su conciencia. Y la segunda cosa que me gustaría comentar es que, ¿para cuando tarjetas o descalificaciones a los “guarros” que tiran envoltorios de geles y barritas al suelo sin ningún miramiento? Ahí lo dejo. Como con el tema del drafting, que cada uno piense lo que hace pero desde luego creo que no cuesta nada meter el envoltorio en el mismo sitio de donde lo coges, ya sea en los bolsillos del tri mono o en alguna bolsa de la bici.

Ahora sí, habiendo hecho este par de apuntes, toca agradecer a todos los que compartisteis conmigo este fin de semana. Gracias como siempre a Arancha e Iker por aguantar lo que aguantáis, a Xavi y su familia (padres y hermana) por tantas atenciones y ayuda, a Melani, Raquel, Kyny (además de triatleta, hizo de cocinero), Joanra y sus padres (sponsors del club) y prima y a Sara, Laura y Òscar (que ya no sé cuantas veces han venido a acompañarnos y compartir con nosotros días así). Aunque el triatlón sea, en teoría, un deporte individual, experiencias como la de este fin de semana se disfrutan más en equipo. Personalmente, creo que nunca antes había disfrutado así del deporte ni de unos amigos y compañeros como los que tengo la suerte de tener a mi lado. Gracias a todos y a pensar en la siguiente!


Para terminar, os dejo alguna foto más y los resultados del Garmin. Aquí hay un pequeño fallo ya que no sé si fui yo o en algún roce con alguien mientras todavía nadaba, pulsé el botón de inicio de transición antes de salir del agua y me marca la natación en 32’56”, una primera transición más corta de lo que fue en realidad y una bici unos minutos más larga. Por lo demás, todo está correcto.

miércoles, 27 de abril de 2016

Camino del IM Niza: Semana 27/33

Semana de entrenamientos a medio gas pensando por un lado en recuperarse bien de la “paliza” que me había metido pocos días antes en la Canyon Cambrils Park y por el otro en llegar lo más fresco posible al Half de Peñíscola. La verdad es que no me vino mal bajar un poco el volumen y la intensidad general de los entrenamientos con la intención de hacer una buena carrera el domingo, aunque Peñíscola no fuera el objetivo principal de la temporada. A pesar de eso y de no importarme llegar un poco más cansado de la cuenta a la competición, quería hacerlo bien. La moral y la confianza en uno mismo, bajo mi punto de vista, son casi tan importantes como el entrenamiento y hacer una buena carrera a estas alturas de la temporada, a mes y medio para Niza, podría suponer una gran inyección de ambas cosas.

En esta situación, a caballo entre dos semanas de competiciones largas y recordando que el domingo en Peñíscola sumaría tres fines de semana consecutivos compitiendo (tras el Trilimit y la Canyon Cambrils Park), decidimos bajar el volumen de entrenamientos. Sin contar el día de la prueba, esta semana sólo hice un par de sesiones de natación (5.200 metros), una de bici (algo menos de 40 km en el rodillo) y tres de carrera a pie (unos 25 km sin demasiado ritmo). Además, martes y viernes tuve descanso total que aproveché para limpiar y preparar la bici (martes) y para instalarnos tranquilamente en Peñíscola (viernes por la tarde). Y sumando la competición, esta semana acumulo “sólo” unas 10 horas que han quedado distribuidas así: 

Lunes 18/04.- Con las piernas cansadas después de un fin de semana muy cargado, empecé con un rodaje a pie cómodo de 33’58” para hacer 7,25 km a un ritmo medio de 4’41”/km. Después del rodaje, entrenamiento en la piscina con Diego en el que hicimos 700 calentamiento suave, 2x50 espalda, 4x25 crol cada 30", 8x50 crol cada 50", 100 en 1'30", 100 regenerativo, 100 en 1'30", 100 regenerativo, 100 estilos, 200 en 3'20", 200 regenerativo. 100 en 1'35", 100 regenerativo, 50 fuertes, 150 regenerativos, 4x100 (25 cómodos, 25 progresivos, 25 fuertes, 25 regenerativo). En total, 3.000 metros en 54’23”. 

Martes 19/04.- Día de descanso que aproveché para ir al fisio a hacerme un masaje de descarga (creo que fue de las veces que peor lo he pasado) y limpiar y engrasar la bici y cambiar las cubiertas. 

Miércoles 20/04.- Rodaje a pie a mediodía, entre trabajo y trabajo, de 50’24” para correr 11,11 km a un ritmo medio de 4’32”/km. Fue un día de mucho viento. 

Jueves 21/04.- Tras una mañana lluviosa y aún con algo de riesgo, preferí no salir en bici y quedarme en el rodillo. Hice un entreno más corto que si hubiera salido pero en el rodillo casi se puede decir que el tiempo vale por dos. Hice 15’ de calentamiento + 10x2’ fuertes (recuperando 2’ de cadencia) + 5’ suaves + 5x15” muy fuertes (recuperando 45” suaves) + 5’ de enfriamiento. En total, 1h10’01” para un total de 37,38 km a una media de 32 km/h. Después del rodillo, sesión de agua en la que hice 500 calentamiento (100 espalda, 100 crol, 100 braza, 100 crol, 100 estilos), 5x100 pies aletas, 6x50 progresivos por debajo de 50", 5x100 palas + pull, 200 variados suaves y 200 con flotadores en los tobillos y en las muñecas. En total, 2.200 metros en 40’17”. 

Viernes 22/04.- Descanso y viaje a Peñíscola después de comer con Arancha, Iker, Xavi y su familia. Allí nos encontramos, además de con la lluvia, con Raquel, Joanra, Melani y Kyny, que habían llegado el día anterior. Un poco más tarde, también llegaron para pasar el fin de semana con nosotros Sara y Laura. Por la noche, cena de grupo en el piso que habían alquilado con Kyny ejerciendo de cocinero y haciendo unas pizzas caseras (la mía vegana) muy buenas. 

El Team Peñíscola reunido
Pizza Vegana handmade by Kyny
Sábado 23/04.- Sobre las nueve y media habíamos quedado los cuatro (Xavi, Joanra, Kyny y yo) para hacer un poco de rodaje suave pre-competición y hacer un poco de reconocimiento del circuito. Sólo hicimos 31’51” (con algún que otro progresivo) para correr 6,10 km a un ritmo medio de 5’13”/km. Creo que los cuatro nos quedamos convencidos que el circuito de carrera a pie iba a ser muy duro, ya que había varios toboganes importantes. Después del entreno, ducha, recogida de dorsal, cambio de hotel y por la tarde check-in de la bici en boxes. 

Domingo 24/04.- Carrera con unos recorridos complicados (especialmente en bici) que el viento se encargó de complicar todavía más. A pesar de esa dificultad extra, en líneas generales puedo decir que disfruté muchísimo de este triatlón y acabé con unas sensaciones increíbles. Dejo todos los detalles para la crónica, que espero escribir entre mañana y pasado. De momento os dejo mi resultado (4h54’14”), y una foto con Iker y con el grupo al terminar la carrera. 



Ahora tocará una nueva semana muy tranquila al principio, con un par de días de descanso para recuperarse bien y el fin de semana volveremos a la carga, esta vez sin competición. Ahora, antes de Niza, ya sólo me queda participar en la Polar Gran Fondo la Mussara, el 14 de mayo, y ya estará casi todo hecho. Definitivamente, entramos en las semanas claves, que no me pase nada...

Para terminar, os dejo una foto del grupo (aunque falta gente que también nos acompañó a lo largo del fin de semana). Creo que nunca antes había disfrutado tanto de los entrenamientos y de las competiciones como ahora. Y puede parecer una tontería, pero a lo mejor los buenos resultados también tienen algo que ver con estos pequeños detalles. Muchas gracias a tod@s por compartir con nosotros este gran fin de semana! Hay que empezar a pensar en la siguiente!!!

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