viernes, 14 de octubre de 2016

Crónica VI Sailfish Half Triatló Berga

Dice Sabina en una canción que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. No sé exactamente si lo dice por el temor de volver a ese sitio con grandes expectativas y que nada sea lo mismo, pero me imagino que van por ahí los tiros. La primera vez que fui a Berga, un ya lejano 25 de septiembre de 2011, me sentí feliz como pocas veces y a pesar de ello (y llevándole la contraria a Sabina) he sido “valiente” y me la he jugado volviendo hasta en tres ocasiones más, consciente de que sería difícil volver a experimentar aquellas emociones pero volviéndome para casa con la duda de cual ha sido la vez que más he disfrutado y más feliz he sido.

Este año, como decía, volvía a Berga para competir, por cuarta vez, en el Sailfish Half Triatló con la idea de disfrutar una vez más de un triatlón de 10 y de quemar los últimos cartuchos que me quedaban a esas alturas de temporada. Con esta competición iba a cerrar mi temporada de triatlón y quería hacerlo a lo grande. Para disfrutar más de la experiencia, en esta ocasión salimos de casa el viernes para dirigirnos a l’Espunyola (a algo más de 10 km de Berga), donde tendríamos nuestro cuartel general durante todo el fin de semana y donde nos esperaban Xavi con su familia y David.

Como es habitual, el sábado estuvo enfocado a prepararlo todo para el día siguiente. Rodaje suave con Xavi y David a primera hora de la mañana, darle un repaso a la bicicleta (falta le hacía), ir a recoger el material necesario a la expo, hacer el check-in en la T1… Todo sin problemas, sin complicaciones y, además, con tiempo de comer tranquilamente en casa y de hasta echarnos una siesta. Por la noche también cenamos pronto en familia y sobre las once a dormir.

El domingo, como es habitual los días de competición, tocó madrugar. A las 6 en pie para desayunar y poco después Xavi, David y yo solos (los acompañantes prefirieron quedarse en la cama un rato más) cogimos el coche para dirigirnos al Pantano de La Baells. A primera hora de la mañana hacía frío, unos 8ºC, que no me preocupaban para nadar pero sí al salir del agua y coger la bici empapado. En algún momento pensé que no me hubieran estorbado unos manguitos o un cortavientos, al menos para el primer rato en bici. El caso es que no me había cogido nada y la suerte ya estaba echada.


Minutos antes de las ocho ya teníamos los neoprenos puestos, habíamos hecho la foto de rigor y empezamos a bajar la rampa que nos llevaba al pantano. Un pantano algo más vacío que otros años pero que presentaba un aspecto impresionante como siempre. De camino al agua tuvimos hasta música en directo para amenizar la espera. La salida se daba desde el agua así que poco a poco nos fuimos metiendo. Como ya es habitual en Berga a primera hora de la mañana y en esas fechas, en el agua, a 22ºC, se estaba mucho más a gusto que fuera. Xavi, David y yo no nos colocamos nada bien. Empezamos de muy atrás y eso nunca es bueno, y más teniendo en cuenta que a pesar de no ser un gran nadador siempre suelo salir entre el primer 25% de triatletas. La consecuencia de ello fue una mala salida, con muchos golpes, con dificultades para encontrar mi espacio durante muchos minutos y la consiguiente pérdida de tiempo que eso supuso. Superados los primeros momentos de agobio empecé a sentirme cómodo en el agua. Estaba llegando casi al puente donde terminaba la primera recta y girábamos a la derecha cuando, de repente, noté que toqué tierra. No es que estuviera demasiado cerca de la orilla pero en aquella zona el pantano hacía una forma rara me puse de pie, con tan mala suerte que me rocé en el pie con una piedra afilada que me hizo un corte en la planta. Después de ese pequeño percance volví a buscar una zona buena para seguir nadando y en poco segundos me reenganché a la carrera. Al principio me molestaba el pie y pensé lo peor, pero a medida que fui notando que estaba nadando bien y ganando muchas posiciones, mi mente enfocó sus esfuerzos en otra cosa y dejó de pensar en el corte que me había hecho. Por lo demás, el resto del sector de natación fue cómodo y agradable, y terminé el primer sector en un tiempo oficial de 34’40” (parcial 213). No fue un gran tiempo, y quizás me hubiera ahorrado algo de no ser por la mala salida y lo del corte en el pie, pero lo di por bueno.


  
Teniendo en cuenta las transiciones lentas que suelo hacer habitualmente, en esta hice un esfuerzo para perder menos tiempo. Así, mientras corría hacia la bici me quité toda la parte de arriba del neopreno y el gorro y las gafas. Al llegar a mi sitio lo metí todo en la correspondiente bolsa, me sequé un poco con la toalla (por aquello de no coger más frío del necesario), me puse lo necesario para la bici (ya sabéis, dorsal, casco, gafas, calcetines y zapatillas) y salí. Creo que no perdí demasiado tiempo, pero no lo se exactamente ya que configuré mal el Garmin (puse “Transición” en lugar de “Triatlón”) y a partir de ahí perdí todas la referencias.

Me di cuenta de ese error a los pocos minutos de salir en bici. Vi que en la pantalla del reloj salía como si ya estuviera corriendo, con lo que el Garmin había interpretado que la natación había sido bici y ya estaba corriendo cuando en realidad empezaba a pedalear. Fallo mío al configurarlo mal desde el inicio. Como no me gusta ir sin referencias, a pesar de llevar el cuentakilómetros de la bici, paré el reloj y lo volví a iniciar como si fuera sólo un entreno de bici. Problema medio resuelto.

A diferencia de otras veces, en bici me sentí cómodo desde el primer momento. Hice los primeros kilómetros en subida con bastante fuerza, sabiendo que luego teníamos unos cuantos de bajada donde podría recuperar. Y creo que la cosa salió bien. Me conocía bien el circuito (a dos vueltas) así que pude jugar un poco con eso. Superada la primera subida desde la salida del pantano hasta Berga, empezaron unos cuantos kilómetros de bajada donde pude rodar acoplado y pedalear con fuerza aprovechando la inercia favorable. La verdad es que me sentí muy bien en esos primeros compases en bici y noté que estaba ganando muchas posiciones. A pesar de que a esa hora aún hacía algo de fresco e iba con los pies mojados y fríos, no lo pasé demasiado mal en ese aspecto y poco a poco me fueron entrando en calor sin mayores problemas. Hechos los primeros 20 kilómetros en bici el panorama empezó a cambiar como ya sabía. Se acabaron las bajadas y llegaba el momento de subir, una subida larga pero muy tendida que nos llevaría desde Puig-Reig hasta l’Espunyola (km. 33 más o menos) pasando por Caserres. Aquí varié un poco mi habitual forma de encarar las subidas. A diferencia de otras veces, opté por poner el plato pequeño y subir con una cadencia más alegre con la intención de ahorrarme algo de fuerzas para correr. Y creo que me salió bien. Realmente me encontré fuerte subiendo, lo que me sirvió para ganar varias posiciones. Además, la subida se me hizo muy amena y cuando me quise dar cuenta ya estaba en el cruce de l’Espunyola preparado para encarar el final de la primera vuelta, un tramo con algo de sube baja pero muy rápido en general.

Terminé la primera de las dos vueltas a una media aproximada de 32 km/h. Era más o menos lo que tenía en mente antes de empezar, por lo que lo di por bueno. Igual que al inicio, ahora tocaban unos cuantos buenos kilómetros favorables en los que me dediqué a seguir pedaleando con fuerza hasta que tocara subir. En líneas generales esta segunda vuelta fue muy parecida a la primera. Me seguí encontrando bien, bajé acoplado en la mayoría de tramos, opté por subir las zonas más complicadas con cadencia en lugar de tirar de fuerza y fui comiendo algo para no llegar vacío a la carrera a pie. No mucho, apenas una barrita y media y una pastilla de sales, además de agua e algo de isotónico.

Cuando llevaba algo menos de dos horas y cuarenta minutos pedaleando, llegué a Berga. Sólo me faltaba callejear un poco por dentro de la ciudad y la última subida por una calle abarrotada de gente animando que fue realmente espectacular. Al final de esa subida se encontraba la T2. Esos últimos metros subí con fuerza, me puse de pie en la bici y contagiado por la gente aún gané alguna que otra posición más antes de entrar en boxes.






La T2 fue muy rápida y no creo que tardara mucho más de un minuto en cambiarme las zapatillas y dejar el casco para ponerme la visera. Según la clasificación oficial, finalmente la bici me salió en un tiempo de 2h45’37”, lo que significó terminar el sector bici algo por encima de 32 km/h de media y conseguir el 101 mejor parcial.

Y ahora, tras una buena bici y con la moral alta, tocaba correr. Siempre es duro psicológicamente empezar a correr pensando que quedan 21 kilómetros por delante, pero intenté pensar lo menos posible. Empecé rápido, sintiéndome ligero y bastante bien de piernas y adelantando a muchos corredores, cosa que siempre da un plus de confianza. De todas formas, tampoco me quería pasar sabiendo que el recorrido era duro con constantes subidas y bajadas. Los primeros cinco kilómetros los pasé en poco más de 20’ y a un ritmo más o menos constante. A partir de ahí aflojé un poco y me fui adaptando un a lo que había, es decir, subiendo con algo más de calma para no desgastarme más de la cuenta pero dejándome llevar en las bajadas. Como decía, el recorrido no invitaba demasiado a correr a un ritmo constante y había kilómetros en los que se subían unos veinte metros y otros en los que los bajabas de golpe. Así, con esa montaña rusa, hubo kilómetros que pasé en 4’20” y otros que pasé en 3’50”. Me sentía bien y no estuve demasiado pendiente del ritmo.

Las dos primeras vueltas pasaron relativamente rápido y sin demasiado sobresalto. Fue quizás al inicio de la tercera cuando, además de empezarme a molestar la herida del pie, empecé a perder algo de fuelle respecto a las dos anteriores. No fue mucho, apenas 10” o 15” en los kilómetros de subida respecto a las vueltas anteriores y algo menos en los kilómetros más favorables, así que nada como para preocuparse. Mi idea inicial era poder acabar a un ritmo cercano a 4’15”/km y eso lo estaba consiguiendo. Había ido prácticamente todo el rato por debajo de ese ritmo y en los kilómetros finales se me estaba yendo un poco. Como había configurado mal el Garmin desde el inicio, no sabía el tiempo total que llevaba, así que cuando pasé por la zona de boxes por tercera vez y ya sólo me quedaba aproximadamente un kilómetros para terminar, miré que hora era. Me pareció ver que el reloj marcaba las 12:42, con lo que lo tenía todo encarado para conseguir un gran resultado. Intenté mantener un buen ritmo en esos metros finales hasta llegar a la alfombra que marcaba el camino de entrada a meta. Allí estaban Arancha e Iker, al que cogí de la mano para entrar juntos a meta caminando y con una sonrisa en la boca. Un nuevo final de carrera para enmarcar y un resultado más que positivo para mí, que paré el crono en 4h46’42”, finalizando el 64º (17º en mi grupo de edad) clasificado de la general entre los 517 triatletas que llegaron a meta (resultados). En el sector de carrera a pie, al final hice 1h26’25” que me sirvieron para marcar el 24º mejor parcial absoluto de la prueba, algo para estar más que satisfecho y para mantenerme con ganas de seguir trabajando para mejorar.




 


Poco más que decir sobre mi carrera. Sólo añadir que, un año más, disfruté muchísimo de este triatlón de principio a fin. El entorno es espectacular, los recorridos prácticamente inmejorables y la organización, de diez. Puede que tras tantos años de “romance” con Berga ya no sea objetivo, no lo sé, pero lo veo así.

Para terminar, también quería dar la enhorabuena a David por el gran resultado de su primer half (5h21’12”) y al ya “veterano” Xavi (5h45’41”) que, siendo aún sub23, completó su sexto triatlón de media distancia. Sin duda, fue un fin de semana para recordar en el que todo salió perfecto. Ahora a pensar en próximos retos!


Espero que os haya gustado la crónica y las fotos hechas por los fotógrafos oficiales y Laia y Arancha. Entre todos ha quedado un buen reportaje. Sobre el Garmin no os puedo dejar los resultados porque todo quedó un poco disperso y no hay un único detalle de la carrera. Espero que no me vuelva a pasar!

Con este triatlón despedí la temporada y estuve un par de semanas entrenando muy poco y otra entera de descanso. Este lunes pasado volví a los entrenamientos para empezar una temporada que puede ser espectacular. En unos días os hablaré de todas las novedades, de como ha empezado la temporada y de lo que me espera en los próximos meses. Gracias por estar ahí!

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