viernes, 30 de noviembre de 2012

Informe Robinson: "Nueva York, historias de maratón"

Para despedir la semana y el mes, os dejo un video de Informe Robinson (Noviembre 2012) "Nueva York, historias de maratón" donde se cuenta "la particular visión de seis amantes del running, de seis atletas que se desviven por correr en las maratones más importantes del mundo. No importa la distancia, sólo calzarse unas zapatillas y desgastar todo el asfalto posible". Me ha gustado porque, quieras o no, te sientes identificado con esas personas que un buen día se calzan unas zapatillas y empiezan a correr para mejorar su salud o su autoestima, para desconectar de los problemas cotidianos por un rato o simplemente para dar un giro a su ritmo de vida conscientes de que éste no es el más adecuado, y acaban enganchados a un deporte que, como dice Chema Martínez, siempre te devuelve lo que le das, y preparándose para correr un maratón, la prueba reina del atletismo. En este caso, nada más y nada menos que el de Nueva York, uno de los más grandes. Por desgracia, a causa del huracán Sandy este año se tuvo que suspender y con ello se rompieron las ilusiones de muchos corredores. Una verdadera lástima después de los sacrificios de todo tipo que hay que hacer para llegar allí pero supongo que fue una decisión lógica teniendo en cuenta las consecuencias que dejó el huracán en la ciudad y todo lo que comporta un maratón de esta envergadura.

Después de verlo, me han entrado unas ganas muy grandes de volver a correr un maratón. No descarto correr alguno la temporada que viene aunque no va a ser la prioridad ni me lo prepararé específicamente, pero sólo por el hecho de sentir lo que se siente en esa distancia y todo lo que le rodea me llama mucho la atención. Ya veremos aunque, a largo plazo, seguro que tendré tiempo y oportunidades de prepararme uno en condiciones.

El video dura unos veinte minutos pero vale la pena, así que si tenéis un rato echadle un vistazo. Igual que en el video de "Esos locos que corren" que colgué la semana pasada, seguro que la mayoría de vosotros os sentireis identificados con estas historias. Espero que os guste. Feliz viernes!

martes, 27 de noviembre de 2012

Crónica de la 21ª Mitja de Tarragona

Me gustaría empezar esta crónica con una cita de José Saramago que dice que "la derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva". Y empiezo así porque hace justamente un año, en la Mitja de Tarragona, viví probablemente el peor momento desde que empecé a correr. Estaba lesionado, forcé para terminarla y me hice mucho daño en la rodilla. Me pasé cuatro o cinco días sin apenas poder caminar, desanimado, desilusionado y viendo el futuro muy negro. Toqué fondo. Estaba derrotado y con dudas sobre si me podría recuperar o no, aunque sabía que por mi parte iba a hacer todo lo que fuera necesario para conseguirlo, que esa lesión no podía ser definitiva y que pronto o tarde tendría la ocasión de resarcirme. De aquello ha hecho ya un año. Este domingo se me presentaba la oportunidad de hacer una gran carrera en Tarragona para quitarme la espina clavada del año pasado. Y vaya si lo hice. Sin ninguna duda, la de ayer ha sido mi mejor carrera hasta la fecha y puedo considerarla como una victoria tanto por el resultado obtenido como por el significado que tiene para mí. Por eso me he querido referir a la primera frase de la cita de Saramago. Por muchas veces que caigamos, fracasemos o perdamos, nunca será definitivo, siempre tendremos ocasión para volver a intentarlo, para vencer o, por lo menos, para sentirnos vencedores de algo, aunque esa victoria tampoco será definitiva y habrá que seguir luchando para mantenerse donde uno quiera estar. Dicho esto, ahora sí, vamos con la crónica.  

Al correr en casa, el domingo no me tuve que levantar excesivamente pronto. Tenía la salida cerca (a 20 minutos caminando), así que ya eran las ocho de la mañana cuando empecé a desayunar. Estaba algo nervioso porque después de varias semanas corriendo relajado, sin presión por conseguir nada en concreto, había llegado el día en que tocaba exigirse un poco. La idea principal era la de bajar de 1h27’ pero como ya dije en alguna entrada anterior, estaría con un ojo puesto en la 1h24’. De hecho, saldría desde el principio con la idea de conseguir esa marca. Quería finalizar la temporada a lo grande, con un resultado que me dejara un buen sabor de boca y con la sensación de que durante estos últimos meses ha habido una importante progresión en mí. Sabía que habría liebre de ese tiempo y que mi hermano también saldría más o menos a ese ritmo, así que estaba dispuesto a intentarlo, ¿por qué no? Esa iba a ser la estrategia de carrera. Con esos pensamientos terminé de desayunar, me preparé las cosas y sobre las nueve de la mañana, Arancha y yo nos fuimos caminando a la salida. Al haber recogido el dorsal el día antes, nada de colas, nada de esperas... sólo llegar y calentar. Así da gusto.

Como cada año (ya es el cuarto seguido que participo), mucho ambiente. Unos 2.000 corredores. Calenté bastante suave y no me sentí especialmente bien, aunque quizás era por la tensión. Poco antes de empezar me encontré con mi hermano y César, calentamos un poco más y nos fuimos directos a la salida para conseguir un buen sitio. En la línea de salida también me encontré con Suso. Inconfundible con su camiseta del Celta de Vigo. Ya estaba todo preparado. Últimos ánimos entre nosotros y a correr. La salida no fue limpia del todo. En los primeros metros se juntó mucha gente corriendo a diferentes ritmos y eso hizo que el riesgo a tropezar con cualquiera aumentara. A pesar de eso, mi hermano y yo salimos bastante bien y enseguida nos pusimos a un ritmo algo más rápido que lo que correspondía para 1h24’. Había que arañar algunos segundos al crono para tener algo de colchón más adelante, por si acaso. Primeros tres kilómetros por los alrededores de la salida, con varios giros pero con rectas muy largas. A pesar de hacer esos primeros tres kilómetros a una media de 3’46”/km, enseguida nos alcanzó el grupo con la liebre de 1h24’ a la cabeza. Era un grupo grande y nos metimos en él. Iba a ser mi primera experiencia corriendo en grupo y tengo que decir que valió la pena. Entre los kilómetros tres y cinco llegó la parte del circuito con más desnivel, subiendo un tramo de la Av. Ramón y Cajal y la Rambla Nova. A pesar de eso, no se hizo especialmente duro ya que la pendiente no es muy grande, aún vas fresco de piernas y hay algo de público animando. Finalizada la subida a la Rambla, llegaron los metros de “descanso” en los que te puedes dejar llevar por la bajada hasta la Pl. Imperial Tarraco. Llegados allí era el momento de enfrentarse a la parte más fea del recorrido: el Polígono Industrial. Yo seguía bien de piernas y lo mejor de todo es que no me había dado por empezar a darle vueltas al coco. Lo que sí me preocupaba era que cada kilómetro el Garmin se me descuadraba un poco más. Ahí fue muy importante el papel de la liebre, que nos iba diciendo los segundos que llevábamos de margen cuadrando sus kilómetros con los marcados por la organización. No sé como serán otras liebres pero hay que reconocer que la nuestra lo hizo genial. Nos fue hablando durante toda la carrera, dando ánimos y alguna que otra instrucción de donde debíamos apretar, donde relajarnos, como juntar el grupo... La verdad es que estuvo muy bien y puede decirse que una parte del logro que conseguimos fue gracias a él. Durante este tramo del polígono, encefalograma plano. Intenté no pensar en nada, ni bueno ni malo. Sólo limitarme a correr. Lo único en lo que me fijé fue que pasamos el kilómetro diez en un tiempo de 39’30”, es decir, con unos 30” colchón para intentar bajar de esa 1h24’.

Ya de vuelta a Tarragona, con más de la mitad de carrera hecha, faltaban los kilómetros más duros psicológicamente hablando. Rectas interminables de ida y vuelta por el paseo de la playa del Milagro y el faro. Lo mejor de todo es que a pesar de los kilómetros que llevábamos me sentía bastante cómodo corriendo a un ritmo por debajo de los 4’/km. En el kilómetro quince, coincidiendo con el final del paseo de la playa, hicimos bastantes metros por debajo del parking cubierto y ahí el Garmin perdió la señal durante unos segundos. Cuando dejamos atrás esa zona con techo mi reloj me marcaba ya un ritmo de 5’30”/km y terminé ese kilómetro en unos 4’29” totalmente falsos. A partir de ese momento dejé de guiarme por él y empecé a hacer caso sólo de los puntos kilómetricos marcados por la organización. Por suerte, según mis cálculos aún iba algo por delante. Lo negativo era que empezaba a tener molestias en los pies, en especial en el izquierdo. Las zapatillas aún están muy nuevas (sólo tenían dos usos de unos 11km cada uno antes de la carrera) y la plantilla no está del todo acoplada.

Ya sólo faltaba el tramo del faro (como si eso fuera poco). Mi hermano y yo seguíamos corriendo juntos dentro del grupo pero los dos sabíamos que llegaba el momento de apretar los dientes y desmarcarse un poco. Él empezó primero y se fue destacando unos metros. Yo tardé algo más pero también me adelanté ligeramente, aunque por precaución no quise forzar más de la cuenta y ya no me llegué a colocar a su altura. Aún faltaban unos cuatro kilómetros y no me atreví. Además, llevaba un ritmo suficiente para terminar por debajo de la 1h24’ y con eso me conformaba. Después del último giro en el faro sólo quedaban poco menos de tres kilómetros. Ya lo tenía hecho. Empezaba a notarme cansado y tenía la planta de los pies doloridas pero sabía que lo tenía en las manos. Se acercaba el final y era consciente que iba a terminar por debajo de lo que me había propuesto. Los metros finales por los tinglados del puerto y por el Serrallo los hice disfrutando del ambiente y de la carrera que había hecho. Ahí ya no me dolía nada, estaba feliz por la carrera que había hecho y hasta hice un último sprint hasta meta. Al final, terminé con un tiempo oficial de 1h23’56”, 1h23’50” según mi Garmin, llegando en la posición 102 (58 de mi categoría) de 1.800 llegados a meta
(resultados). En este sentido, me gustaría comentar dos detalles. La primera es que la mayoría de gente comentaba que les salieron más metros de los que en teoría debería haber. A mí me salieron 170 metros de más sin contar los que corrimos bajo el techo del parking. No sé si estaremos en lo cierto o no pero por lo menos no me pasó a mí solo. Y otra cosa. No termino de estar muy de acuerdo en la diferencia entre el tiempo oficial y real. Es una chorrada de pocos segundos sin ningún tipo de importancia pero no entiendo que mi hermano, saliendo justo delante mío en la salida tenga una diferencia de cuatro segundos y yo tenga exactamente el mismo tiempo oficial y real según la clasificación. Vuelvo a decir que es un detalle sin ninguna relevancia pero algo debió fallar. Finalmente mi hermano terminó con unos 40" de ventaja sobre mí haciendo también su mejor marca en medio maratón.

Esta Mitja de Tarragona ha servido para poner el broche de oro a una temporada fantástica para mí, sobre todo si tenemos en cuenta como empezó y lo poco que esperaba de ella. No me hubiera imaginado nunca terminarla así pero estoy encantado. Ahora descansaré dos semanas porque es necesario pero la temporada que viene quiero seguir mejorando todo lo que pueda. En alguna entrada futura ya haré balance de lo que ha dado de sí esta temporada/año. 

Para terminar, dejo unas cuantas fotos de Arancha, un par de videos (paso por el km 3 y llegada a meta) y los resultados del Garmin con todos los detalles de la carrera.








 

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lunes, 26 de noviembre de 2012

Objetivo Mitja de Tarragona: Semana 4/4

Vamos con el resumen de la cuarta semana de la mini preparación que he seguido para la Mitja de Tarragona y última de la temporada antes de un más que merecido parón. La verdad, ahora mismo no sé por donde empezar porque tengo demasiadas ideas en la cabeza y escribiría muchas cosas pero como ya tendré tiempo de hacer balance de la temporada y de escribir una crónica dedicada a la Mitja de Tarragona de ayer, en esta intentaré limitarme a lo que dio de sí la semana de entrenamientos y poco más.

Estos últimos días previos a la competición, como es lógico, reduje la cantidad de kilómetros y sólo entrené tres días más la competición del domingo. A esas alturas no era cuestión de forzar ya que todo el trabajo estaba hecho y difícilmente conseguiría ninguna mejora. Sólo se trataba de mantenerse a tono y poco más. Siendo sincero, esta semana estuve un poco perezoso. Me costó salir a entrenar aunque cumplí con lo previsto. Recuerdo que me pasó igual en la semana previa al Half de Berga. No sé si es por miedo a no llegar descansado a la carrera o por pensar que ya está todo hecho y no vale la pena entrenar más, pero me costó.


Esta semana, además, renové zapatillas. Mis Asics GT-2170 están ya muy machacadas. No sé exactamente cuantos kilómetros llevan porque de vez en cuando uso las Noosa Tri-7 (sobre todo en competiciones de 10km) pero seguramente llevarán más de 900 km. Sé que fui con el tiempo justo para acostumbrarme a las nuevas y que me la jugué, pero bueno. Al final me compré las Asics Gel Cumulus 13, para corredores con pisada neutra. Es lo que me aconsejó el podólogo ya que las plantillas que llevo me corrigen la pronación que tengo. Tienen buena amortiguación, son algo más ligeras que las GT-2170 y estéticamente son más bonitas. Espero haber hecho una buena compra. De momento parece que sí.

Vamos ya con el resumen del entrenamiento semanal:

Lunes.- Descanso.

Martes.-  Último día de series en la pista con 25' de calentamiento + 6x1.000 m (4'04", 3'58", 3'53", 3'47", 3'41" y última en 3'27"!) rec. 90" + 15' de enfriamiento. En total, 1h11'58" para hacer 15,79 km. Resumen:

 
  
Miércoles.- Rodaje de 50'30" estrenando zapatillas para hacer 11,40 km a un ritmo medio de 4'26"/km.

Jueves.- Descanso.

Viernes.- Rodaje suave de 45' + 8 progresivos de 100 m (rec. 30"). En total, 54'33" para hacer 10,73 km más.

Sábado.- Descanso.

Domingo.- Llegó el gran día de la Mitja de Tarragona. Me había propuesto bajar de 1h27' y lo conseguí con creces. Al final, 1h23'56". Con este grandísimo resultado, puse punto y final a una temporada que arrancaba con muchas dudas, que no prometía nada y que finalmente ha sido la mejor que he hecho hasta ahora. Mañana intentaré publicar la crónica con todos los detalles, fotos, videos...

Pues hasta aquí esta temporada. Ahora tengo entre 10 y 14 días por delante para descansar, recuperarme del todo, hacer balance y planificar la temporada que viene. Sinceramente, me apetece mucho desconectar unos días y poder hacer otras cosas, pero estoy ansioso por empezar a entrenar de nuevo con la vista puesta hacia el gran objetivo de 2013.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Esos locos que corren

Me sonaba mucho este video de verlo colgado en varios blogs o incluso en el muro del facebook de algún amigo pero nunca había perdido o, en este caso, invertido, unos minutos en darle un vistazo. Realmente vale la pena verlo y escucharlo por la cantidad de frases con las que cualquier corredor popular se puede sentir identificado. Cuantas verdades juntas! A mí me ha encantado, sinceramente. El autor es Marciano Durán, escritor y corredor uruguayo. Aunque llegue tarde y este video lleve dando vueltas por internet mucho tiempo y lo haya visto casi todo el mundo, me apetece compartirlo en este pequeño espacio. Además del video, dejo el texto y un poema del autor que dedica a todos los corredores. Espero que, al que no lo haya visto ya, le guste.


Esos locos que corren  
"Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara. Yo los he visto. Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines. 
   
Yo los he visto. No están bien de la cabeza. Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganarle a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse... y siguen. Se inscriben en todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres.      

No están bien. Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles. Son sus referencias de carrera: 'Cinco que corren parecido a mí'. Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece. Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero. No las preparan... pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta. No las preparan...son parte de ellos.    

El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise. Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Qué ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas... pero insisten con que volvieron a ganar. Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.     

Los he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien. Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo. Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice 'Llegué –Tarea Cumplida'. Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.      

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10. Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. –Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito. Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan. Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.      

Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no se banca tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida. Están completamente locos."   

Usted preguntará por qué corremos
    

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Crónica de la Carrera de la Solidaridad

Sexta semana consecutiva compitiendo. Ya sólo me falta una más para terminar esta temporada y poder disfrutar de un merecido descanso de diez días en los que quiero y voy a desconectar del todo. Sé que me costará, pero es muy necesario después de muchos meses cargados de esfuerzo y trabajo. Pero ahora a lo que vamos. El domingo la cita era en la Casa de Campo de Madrid para participar en la Carrera de la Solidaridad, este año en colaboración con Acción contra el Hambre. La verdad es que siempre es bonito colaborar con los más necesitados en la medida de lo posible, pero si encima es haciendo lo que te gusta, la felicidad ya es completa.

A pesar de haber anunciado lluvia para todo el fin de semana, el día amaneció despejado y con una temperatura bastante mejor que la del día anterior, cosa que agradecí porque durante las dos últimas semanas me he mojado mucho tanto entrenando como compitiendo. Ya era hora!

A las ocho y media Arancha y yo habíamos quedado con Javier, que nos pasaría a recoger, para ir a la salida desde Fuenlabrada. A esas horas de un domingo da gusto circular en coche por Madrid. No tardamos nada. Recogí el dorsal en un momento y pudimos dar un paseo tranquilo alrededor del Lago antes de empezar a calentar un poco. Iba con la idea de que no sería una carrera demasiado multitudinaria pero me equivoqué. Entre la carrera de 5 y la de 10 kilómetros nos juntamos más de 1.300 corredores. Casi nada.

A falta de una media hora para la supuesta salida, empecé a trotar un poco. A pesar de no notarme especialmente cansado ni dolorido de los 20km del día anterior, me sentía pesado. Las piernas no estaban todo lo frescas que me hubiera gustado pero eso era lo que había. Con eso, tenía claro que no era el día de hacer experimentos ni forzar nada en absoluto. La idea era rodar lo más rápido posible dentro de la comodidad. Además, el recorrido tenía cierto desnivel y no era propicio para marcas.

Cinco minutos antes de las diez (hora prevista para la salida), me fui colocando en la línea de salida. A esa hora todavía había mucha gente recogiendo el dorsal, la camiseta, dejando las bolsas... por lo que estaba claro que la cosa se retrasaría. Entre unas cosas y otras, la carrera comenzó con más de veinte minutos de retraso.

Al haberme colocado casi delante del todo, salí bien. A pesar de la multitud que éramos no tuve problemas para correr a mi aire en todo momento y sólo me hizo falta hacer los primeros metros a un ritmo medio competitivo para saber que no iba a conseguir un gran resultado. Como en el calentamiento, notaba las piernas lentas y pesadas, pero daba igual, eso era lo que había y no quedaba otra que amoldarse a las circunstancias. Primeros tres kilómetros de ligero ascenso a buen ritmo: 4'06", 4'14" y 4'06" respectivamente. Pasado el kilómetro tres, subida bastante más dura que me cortó totalmente el ritmo. Ahí aún noté más la falta de frescura. Pasé como pude el cuarto kilómetro en 4'43" pero me pasaría factura en los kilómetros siguientes. A partir de ese momento dejamos un rato el asfalto y empezamos a correr por caminos de tierra. El recorrido era ameno, sobre todo para mí que no había corrido nunca por la Casa de Campo. Además, el buen día que hizo contribuyó bastante. Como decía, el cuarto kilómetro me pasó factura y los dos siguientes, con ligeras subidas pero casi llanos los hice en 4'25" y 4'22" y gracias. Ya habíamos subido  casi todo lo que teníamos que subir (a falta de algún tobogan más) y empezaba la parte más divertida con los últimos cuatro kilómetros de bajada y con unas vistas espectaculares a Madrid. Empezaban así unos minutos dulces en los que uno disfruta plenamente de lo que hace. En esos momentos subí el ritmo por inercia, dejándome llevar y hasta sentí las piernas bastante más ligeras. Séptimo kilómetro en 4'11" y octavo en 4'15" pasando el último tobogan. Ahora sí que sí, sólo dos kilómetros por delante y un recorrido totalmente favorable. Un corredor que venía desde atrás se enganchó a mí y compartimos los últimos metros. Fuimos rodando rápido pasando el noveno kilómetro en 4'04". La última bajada que nos llevaba a la recta de meta era más pronunciada y nos permitió correr muy rápido. En algún momento el reloj me llegó a marcar un ritmo de 3'13"/km. Lo mejor de todo es que iba cómodo ayudado de la fuerte pendiente, claro. Según el Garmin no llegaron a ser 10 km y nos quedamos en 9,87, pero esos últimos casi mil metros nos salieron a una media de 3'30"/km. Al final, llegamos a meta juntos con un tiempo de 41'29" (resultados) quedando en la posición 47 de 865 llegados a meta (30º de mi categoría). Buen entreno a un ritmo un peco por encima del que pretendo llevar el domingo en la Mitja de Tarragona, donde no encontraré esos desniveles ni llegaré tan cansado.

En resumen, una carrera muy agradable en la que disfruté mucho y que me sirvió para poner fin a una semana con casi 80 km en las piernas. Como he dicho antes, para la ocasión nos acompañó Javier, que tuvo el detalle de madrugar para venir a la carrera. Además, grabó un par de vídeos con la salida y mi llegada a meta. Muchas gracias! Para terminar, como siempre, dejo las fotos que hizo Arancha, los vídeos que comentaba y los resultados del Garmin con los detalles de la carrera.






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martes, 20 de noviembre de 2012

Objetivo Mitja de Tarragona: Semana 3/4

Últimos días de preparación "intensiva" antes de la Mitja de Tarragona y nuevo récord de kilómetros semanales en lo que va de año. Si la anterior superé por poco los 70, esta me he quedado a las puertas de los 80. Creo que ha sido una gran semana, con entrenos para todos los gustos y, lo más importante, terminando siempre con buen sabor de boca. No soy nadie para afirmar nada de manera absoluta, pero creo que estoy haciendo las cosas bastante bien tanto a nivel físico como a nivel alimentício. Llevo casi tres semanas con la dieta ovolactovegetariana y hasta ahora puedo decir que lo llevo muy bien. No echo nada en falta pero reconozco que fuera de casa me encuentro con alguna que otra dificultad para comer equilibrado. Al margen de eso, de momento, todo bien. No me siento más cansado, ni con menos energía, ni creo que tarde más en recuperarme. Insisto, no puedo afirmar nada porque creo que aún es pronto y porque no soy ningún experto, pero de momento esto tiene buena pinta.

En cuanto a los entrenos, muy contento. Hasta parece que cuantos más kilómetros corro menos me molesta la rodilla. Curioso, pero de momento es así. A veces hasta se me pasa por la cabeza correr el Maratón de Tarragona el 20 de enero. Ir a por marca lo veo complicado pero ir a intentar disfrutarlo no lo descarto. Tal vez, hasta sea conveniente de cara a lo que me espera la temporada que viene. Aún voy con tiempo de todo así que, veremos que pasa.

Y sobre el objetivo de este próximo domingo en la Mitja de Tarragona, sigo pensando que poder bajar de 1h27' es asequible, no digo fácil, que quede claro. Dejémoslo en asequible pero para nada será un paseo, ni mucho menos. En principio saldré "sólo" a eso (con lo que me conformo) pero si tengo que ser sincero, estaré mirando de reojo la 1h24'. Supongo que además del entreno que he hecho, influirán otras cosas. Espero tener un día perfecto en el que todo salga mejor de lo que esperas.

Ahora vamos a desgranar el entrenamiento semanal. Han sido casi 7 horas y media con sólo un día de descanso (el viernes) repartidas así:

Lunes.- No tenía nada previsto pero después de la Behobia/SS del día anterior y del largo viaje de vuelta a casa en coche, salí a rodar 25' para hacer 5,25 km a un ritmo de 4'46"/km para estirar las piernas.

Martes.- 1h00'25" de rodaje para hacer 13,41 km a un ritmo medio de 4'30"/km. Después, 90' de gimnasio bastante completo en compañía de Arancha.

Miércoles.- Día de series en el faro (la pista de atletismo estaba cerrada por la huelga) con 25' de calentamiento + 4x2.000 (4'02", 3'58", 3'52", 3'48") recuperando 90" + 15' de enfriamiento. En total me salieron 17,07 km en 1h17'31".

Jueves.- 1h00'11" de rodaje para hacer 13,23 km a un ritmo medio de 4'33"/km en un recorrido con algo de desnivel.

Viernes.- Descanso y viaje a Madrid.
 
Sábado.- El entrenamiento más pesado de la semana. Salí a correr cerca de las doce del mediodía con la intención de estar hora y media. Hacía mal día (no hacía frío pero llovía) y no tenía claro el recorrido aunque tampoco tenía demasiadas opciones. Al final, opté por lo fácil: correr 45' por la carretera en un sentido y otros 45' en el otro. Fue muy aburrido. Encima, acumulé casi 400 m de desnivel lo que añadió cierta dureza al entreno. A pesar de todas esas condiciones, terminé haciendo un buen rodaje de 1h32'35" para hacer 20,11 km a un ritmo de 4'36"/km. 

Domingo.- Carrera de la Solidaridad (10km). Habiendo corrido el día anterior 20km era evidente que lo de ir a por marca era absurdo, y más viendo el perfil de la carrera. Ni me lo planteé. Simplemente me lo tomé como un buen entreno de calidad que terminé en 41'29". Fue bonito y diferente correr por la Casa de Campo de Madrid con un día buenísimo. Mañana escribiré la crónica con todas sus fotos y detalles. Ahora, os dejo algunas fotos de la Casa de Campo y del domingo por la tarde cuando fuimos a ver el musical de El Rey León. Espectacular!

 


 


 

 

Pues ya está. Esta semana será más tranquila pensando en llegar lo más fresco posible al domingo y después sí que sí, descanso! Después de tantos meses ya me lo merezco, ¿no?. De todas formas, no quiero hacer más de diez días seguidos (el 16 de diciembre correré la Mitja de Salou) pero me vendrá bien para desconectar un poco, cargar pilas y empezar a preparar la que tiene que ser una temporada inolvidable. Feliz semana a tod@s!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Crónica de la 48ª Behobia / San Sebastián

El viernes después de comer, Arancha y yo metimos todos los trastos en el coche (que no eran pocos teniendo en cuenta que sólo nos íbamos un fin de semana) y nos fuimos dirección San Sebastián. Viaje largo y pesado. Sobre las once de la noche llegamos a una Euskadi que nos recibió con una tromba de agua impresionante, aunque sólo fue el aperitivo de lo que nos esperaría durante todo el fin de semana. Entre unas cosas y otras, hasta la una no lo tuvimos todo hecho y pudimos irnos de dormir. El sábado amaneció despejado en Irún, donde teníamos el hotel. Desayunamos y nos fuimos a Anoeta para recoger el dorsal y ver un poco el ambiente. Impresionante la de gente que había en la feria del corredor. Cuando entramos al recinto el cielo ya se había empezado a nublar y al salir, una hora después, ya llovía. Todas las previsiones decían que al día siguiente nos íbamos a mojar, aunque yo aún tenía alguna pequeña esperanza, qué optimista! Hecho esto, nos fuimos a comer algo. Por la tarde, segunda visita a la feria del corredor donde habíamos quedado un momento con Joan Carles y familia para saludarnos y hablar un poco de la carrera. Después, paseo pasado por agua por el centro de San Sebastián e imposibilidad de encontrar un restaurante donde comer un plato de pasta. Al final, terminamos volviendo a Irún y cenando, a las once de la noche, en un Telepizza. Empezaban mal las horas previas a la carrera...

El domingo me levanté sobre las 7.30, desayuné tranquilo y me lo terminé de preparar todo. Sobre las ocho y media salí del hotel con la intención de ir a la salida caminando. Tenía que dejar mi mochila a las 9.20 así que creía que iba con tiempo pero en la puerta del hotel me encontré con cuatro corredores más (uno de San Sebastián, dos de Zamora y uno de Liverpool!) que me dijeron que no iba muy sobrado de tiempo si tenía que llegar a esa hora. Muy amablemente me acompañaron a la salida. Paseo de cuarenta minutos para despertar las piernas bajo una lluvia que no paró ni un momento. Es más, hubo ratos de bastante intensidad. Faltaba más de una hora y media para empezar a correr y ya tenía los calcetines y las zapatillas empapadas de agua. Cuando estábamos a punto de llegar a la zona de salida, nos despedimos deseándonos suerte y yo me fui directamente a los camiones a dejar la mochila. Me quedé sólo con la ropa de correr y un poncho de plástico que habíamos comprado el día antes. Aquí empezó la peor parte del día. Una larga hora de espera bajo el techo de una gasolinera, con frío, con los pies mojados y sin ganas de salir ni a calentar. Dejé pasar el tiempo, realizando algún pequeño estiramiento e intentando contagiarme por el gran ambiente que había a pesar de la lluvia. Increíble. La gente lo vivió como una fiesta (al fin y al cabo, es lo que es). A la gran mayoría de corredores se les veía felices, les daba igual el frío y la lluvia. Les daba igual empaparse calentando, algunos incluso lo hacían sin chubasquero ni nada aún quedando muchos minutos para empezar la carrera. Yo, a pesar de tener pensamientos como “quien me mandaría venir aquí” o el clásico “con lo bien que estaría ahora en la cama”, poco a poco me fui desperezando y a falta de unos diez minutos para mi hora de salida (las 10.32), me fui al cajón correspondiente sin haber calentado ni un segundo. La estrategia de carrera era que no quería seguir ninguna estrategia, y menos en esas condiciones. Quería hacer un buen rodaje largo en compañía de muchos miles de corredores y con un público entregado, pero nada más (como si eso fuera poco...). Era un día para disfrutar de un ambiente especial.

Algo antes de lo previsto, dan la salida y empezamos a correr todos los de nuestro grupo. Decido no quitarme el poncho todavía. Prefiero esperar unos minutos y quitármelo cuando vaya entrando en calor. Dando un vistazo a los demás, puedo comprobar que no soy el único. Primeros metros a un ritmo cómodo rodeado de mucha gente pero con el espacio suficiente. Es increíble pero los dos primeros kilómetros han pasado volando en 4’24” el primero y en 4’23” en el segundo. Entre el segundo y el tercer kilómetro decido quitarme el poncho y tirarlo en una papelera. Ese tercer kilómetro lo paso más rápido (4’08”) pero igual de cómodo. En ese momento, yendo de menos a más, me encuentro con Edu y un par de corredores más de Tarragona. Me comenta que no tienen intención de ir a tope así que decido correr con ellos tranquilamente. Buena decisión. A falta de dos semanas para la Mitja de Tarragona donde sí quiero apretar y teniendo en cuenta las condiciones climatológicas que había, lo más inteligente era ser conservador. Ya habrá tiempo para sufrir. Además, yendo a otros ritmos quizás me hubiera perdido muchos detalles de la carrera que valían la pena. Con este plan, nos limitamos a mantener un ritmo entorno a 4’20”/km y a pasarlo bien. Si los dos primeros kilómetros me habían pasado volando, los siguientes aún fueron más deprisa. Voy pendiente de todo. Me está encantando el ambiente y pienso en el mérito que tiene el público que ha salido a la calle a animar a pesar de la lluvia. Voy chocando la mano a todos los niños que veo. Es una tontería pero me hace ilusión. Sin darnos cuenta llegamos al sexto kilómetro donde toca empezar a subir al Alto de Gaintxurizketa. Son un par de kilómetros de subida pero, como dijo Edu, cada uno la hace lo dura que quiere. Nosotros vamos tranquilos y pasamos el séptimo kilómetro en 4’33” y el octavo en 4’44”. Una vez arriba, empieza una zona de toboganes de unos cuatro kilómetros que terminan en el puerto de Lezo. En esa zona la lluvia nos da una tregua y hasta parece que el Sol hace esfuerzos por salir, pero no, sólo sería un espejismo y enseguida vuelve la lluvia. Por delante cuatro kilómetros llanos donde subimos un poco el ritmo y, ya en el kilómetro 16, encaramos la subida al Alto de Mirakruz. Sin ninguna duda, el momento que más me gustó de la carrera. La animación en el punto más alto era genial. Es difícil de explicar pero se podría resumir diciendo que esos pequeños momentos o detalles son por los que vale la pena hacer carreras así. Pero lo mejor de todo es que da igual la posición en la que estés dentro de la carrera o el ritmo que lleves, vas a recibir los mismos ánimos y el mismo calor del público.

A esas alturas de la carrera, siento que todavía estoy muy fresco. No noto la más mínima señal de cansancio y decido apretar un poco. Me escapo unos metros del grupo con el que he compartido toda la carrera y empiezo a rodar a un ritmo cercano a los 3’45”/km. Estamos llegando a San Sebastián y la lluvia y el viento empiezan a ser considerables. Aún así, no me impiden seguir rodando rápido y paso los kilómetros 18 y 19 a 3’44” y 3’46” respectivamente. Llegados a la playa de Zurriola, última recta con mucho público a ambos lados de la calle. Veo muchos arcos y no sé bien cual es el de meta, así que mantengo un ritmo alto por debajo de los 4’/km e intento disfrutar al máximo de esos últimos instantes de carrera. La lluvia y el viento son más fuertes que nunca. Hay momentos que no veo nada con tanta agua en la cara. Es impresionante la que está cayendo. Nunca había corrido con unas condiciones así pero me gusta. Le da un cierto toque de épica a la carrera. La convierten todavía en algo más especial y siempre podrás decir que tú estuviste allí. Durante esa recta voy intentando mirar al público pero me es imposible ver a Arancha. Al final, llego a meta en 1h24’23” con unas sensaciones increíbles y hasta con la idea de que no me hubiera importado en absoluto seguir corriendo y disfrutando de algún kilómetro más. Eso es quizás con lo que me quedo. Con esa sensación de suficiencia tras una tirada larga de 20 km sin demasiado esfuerzo y a un ritmo bastante bueno (al final acabé a 4’15”/km de media). Desde luego, esto me ha reforzado mucho la moral de cara a Tarragona. Creo que la 1h27’ la tengo muy cerca. En cuanto a la clasificación, decir que llegué en la posición 2.422 (1.586 de mi categoría) de 21.472 llegados a meta.

Apenas diez segundos después de mi paso por meta, el viento se llevó el arco (como se puede ver en el vídeo) y pudo haber pasado algo grave. Por suerte, no hubo que lamentar daños graves. No hubiera sido justo ni para la organización (estuvo de 10) ni para ningún corredor. Al terminar, me fui rápido a tomar algo de avituallamiento (en toda la carrera sólo me bebí medio vaso de agua) y a recoger mis cosas para luego encontrarme con Arancha donde habíamos quedado. Parecía que se iba a acabar el mundo, así que una vez juntos, tapados como pudimos, nos metimos en el primer sitio que encontramos para cambiarme y tomar algo. Nunca hubiera dicho que agradecería tanto estar dentro de un McCafé, pero bueno, siempre hay una primera vez...

Para “casi” terminar, felicitar a la organización (está claro que después de 48 ediciones no son ningunos novatos en esto de organizar un evento con 25.000 personas) y agradecer al público que salió a la calle con el día que hacía para animar a todos los corredores. Sin ese ambiente, probablemente esta carrera ni se parecería a lo que es hoy.

Ahora sí, para terminar, dejo algunas fotos de la última recta antes de entrar en meta y posando con la medalla en la playa de Zurriola, el vídeo de mi llegada y los datos del Garmin con el resumen de la carrera.

 
 
 

video

martes, 13 de noviembre de 2012

Objetivo Mitja de Tarragona: Semana 2/4

Esta segunda semana de mi preparación express para la Mitja de Tarragona he invertido el 100% del tiempo de entrenamiento en correr. No ha habido ni natación, ni bicicleta, ni gimnasio. Nada. Hacía muchísimo tiempo que no acumulaba más de 70km de carrera a pie en una sola semana. Revisando por curiosidad en mis archivos de entrenamiento de Garmin Connect, puedo decir que la última vez que corrí tanto en una semana fue la del 7 al 13 de febrero de 2011, en plena fase de preparación para el Maratón de Barcelona. Curiosamente, aquella semana terminó con la Mitja de Gavà, donde conseguí mi mejor marca, hasta ahora, en esa distancia.

Si tengo que decir la verdad, no empecé la semana muy animado. Las “regulares” sensaciones en la Cursa de Port Aventura del domingo anterior y esa especie de molestia en la rodilla no me hacían ser demasiado optimista, sobre todo teniendo en cuenta el kilometraje que tenía por delante. A favor, tenía la motivación de correr la Behobia/SS el domingo, una carrera especial por muchas cosas. Y vaya sí lo fue. En la crónica ya tendré tiempo de escribir todos los detalles, pero basta decir que los diarios vascos calificaron esta 48ª edición como “épica” por las condiciones climatológicas. Al margen de todo esto, que desde luego merece y tendrá una entrada a parte, puedo resumir que esta segunda semana me ha servido para salir reforzado anímica y físicamente de cara al objetivo marcado para el 25-N. Para ser realista y no ir de falso humilde con la intención de cubrirme las espaldas, me voy a mojar y diré que ahora mismo el objetivo de bajar de 1h27’ en Tarragona lo veo más que asequible. Luego podrá pasar de todo, pero en estos momentos lo veo así. Escrito queda.

Ahora tengo por delante otra semana de mucha carrera a pie con entrenamientos para todos los gustos y que terminará con otra prueba de 10km en la Casa de Campo de Madrid en la que el objetivo será hacer un buen entreno de calidad al ritmo que espero llevar en Tarragona.

Vamos ya con el resumen de la semana:

Lunes.- 1h00’25” de rodaje para hacer 13,52 km. Ritmo medio de 4’28”/km sin pasar de las 150ppm (140ppm de media). Después, estiramientos, abdominales y lumbares.

Martes.- Descanso.

Miércoles.- Día de series con 20’ de calentamiento + 2x4.000 (1ª a 3’58”/km y 2ª a 3’48”/km) recuperando 1’30” + 10’ de enfriamiento. En total, fueron 15,27 km en 1h05’44”. Muy contento con las sensaciones en la pista, haciendo las series algo más rápido de lo previsto. En el enfriamiento (en teoría eran 15’) me noté algo cargado y lo recorté cinco minutos.

Jueves.- 1h01’01” de rodaje a mediodía para hacer 13,74 km con algo de desnivel. Ritmo medio de 4’27”/km muy cómodo.

Viernes.- 43’32” de rodaje suave antes de las siete de la mañana para hacer 9,09 km. Ritmo medio de 4’47”/km. Por la tarde, viaje a San Sebastián.

Sábado.- Descanso.

Domingo.- Behobia/SS con unas condiciones climatológicas bastante adversas pero hecha cómodamente en 1h24’23”. Como he dicho antes, hay bastantes cosas que contar y quedan pendientes la crónica y las fotos de la carrera. Según el Garmin, me salieron 19,86 km a un ritmo medio de 4’15”/km. Lo mejor, el ambiente de la carrera y las sensaciones con las que corrí. Me pasaron los kilómetros volando.

Para terminar, dejo algunas fotos de San Sebastián hechas por Arancha durante el fin de semana.

 
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Crónica 1ª Cursa Solidària PortAventura

Vamos con la crónica de la Cursa Solidària de Port Aventura que ya llevo cierto retraso. Este pasado domingo tocaba cambiar el chip y, a diferencia de la semana pasada en los 10k de “Tarragona 2017” donde lo di casi todo para conseguir lo que me había propuesto, llegaba a Port Aventura sin un objetivo claro, sin ambición por conseguir ninguna marca concreta y sin demasiadas ganas de sufrir. Sólo correr para disfrutar (aquí hay que matizar que cuando vas fuerte a por un objetivo, de alguna manera o de otra disfrutas sufriendo). Sin embargo, esa tranquilidad con la que encaraba la prueba y que supuestamente me haría disfrutar más de la carrera se volvió contra mí y me hizo correr algo desganado y apático. No sé exactamente por qué pero fue una sensación extraña que nunca me había pasado. Es verdad que el día no acompañaba, no hacía demasiado frío pero llovía. La recogida del dorsal fue rápida y después de eso y en vista de la lluvia y de la pereza que se estaba apoderando de mí, no calenté ni un solo segundo. Me limité a estirar cinco minutos y el resto del tiempo estuvimos a cubierto resguardándonos de la lluvia. Poco antes de las nueve, hora en la que daba comienzo la carrera, fui a colocarme para salir y cometí el error de quedarme demasiado atrás. Una cosa es que no quisiera ir a tope y otra muy diferente es que quisiera hacer los primeros metros caminando. Eso tampoco. Éramos más de 700 personas y hasta que pude empezar a correr pasaron bastantes segundos. Así, entre la dificultad para encontrar espacios y poder correr y que me costó arrancar de lo frío que estaba, el primer kilómetro lo pasé en unos muy tranquilos 4’52”. A partir de ahí, se abrieron los espacios entre corredores y pude ir a mi ritmo. Apreté un poco para que el “entrenamiento” sirviera de algo y busqué mantener un ritmo cercano a los 4’/km durante toda la carrera (es lo que necesitaré en la Mitja de Tarragona). Los tres primeros kilómetros de la carrera transcurrían por los caminos que van hacia los campos de golf y por uno de los hoteles del parque y entre el tercer y cuarto kilómetro corrimos por dentro del mismo. Fue el tramo más entretenido. Entramos por la Mediterránea y fuimos hasta China pasando por la zona infantil de Sésamo Aventura. En China, pasamos por debajo del Dragon Khan y Shambala para volver a salir del parque y correr rodeando hoteles, parque acuático y aparcamientos. En cuanto al recorrido tengo que decir que si hubiera ido a hacer un buen tiempo, hubiera sufrido. No era excesivamente duro ni exigente pero sí que tenía muchos sube-baja que en algún momento podían romperte el ritmo. Otra cosa a destacar fue que, a diferencia de lo que es habitual, mi Garmin marcaba mucho menos que lo que lo hacía los puntos kilométricos de la organización. La explicación fue que debido a otros actos que había alrededor del parque decidieron recortar el circuito unos 500 metros.

Al final, llegué a meta con un tiempo de 40’40” (al no haber alfombra en la salida habría que restarle unos veinte segundos que tardé en pasar por debajo del arco) entrando en la posición 97 (el 62 de mi categoría) de 735 corredores (resultados). No está mal teniendo en cuenta todas las circunstancias de la carrera pero, como he dicho antes, terminé con una sensación extraña y no demasiado agradable. Al final me quedé a medio camino entre disfrutar y sufrir y no hice ni una cosa ni la otra. Hasta se me hizo pesada la carrera y eso que en teoría tenía que ser algo diferente de lo que estamos acostumbrados. A lo mejor le doy demasiadas vueltas a esto y simplemente no era mi día, pero seguro que me servirá para encarar otras carreras en el futuro.

Poco más que añadir sobre esta carrera. Ahora ya toca pensar en la Behobia-San Sebastián de este domingo, donde sí intentaré hacer un buen papel y dar un poquito más de mí que este pasado domingo. De momento, dejo alguna foto de la carrera de Port Aventura y los resultados del Garmin.

Muy pequeñito, bajo el Dragon Khan y Shambala
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Objetivo Mitja de Tarragona: Semana 1/4

Lista la primera de las cuatro semanas de mi "mini preparación" para intentar ser sub 1h27' en la Mitja de Tarragona con sensaciones para todos los gustos. He hecho un poco de todo aunque, como es lógico, le he dado prioridad a la carrera a pie y al gimnasio. En total me han salido unas doce horas y media de entrenamiento que no están nada mal. Pero, como decía antes, durante estos días he pasado por diferentes estados. En su mayoría he tenido muy buenas sensaciones y he disfrutado de mis entrenos pero en la carrera de ayer en Port Aventura (justamente el día que menos corrí) me molestó un poco la rodilla. Es verdad que no me impidió correr con normalidad ni creo que lo que sintiera pueda considerarse dolor, pero no me gustó. De todas formas, no es nada fuera de lo que viene siendo normal durante este último año. Veremos en el rodaje de esta tarde como va la cosa.

Otra cosa que no me ha gustado nada de esta semana ha sido la natación. He estado perezoso y poco motivado a la hora de nadar. El hecho de darle mayor importancia a la carrera a pie me ha servido de excusa perfecta para nadar poco y mal y escaquearme todo lo que he podido. Apenas 3.500 m en toda la semana. Pero lo peor de todo son las pocas ganas que tengo últimamente de meterme en el agua y notar que sigo igual de lento (o más) que siempre. Sin embargo, a favor mío tengo que decir que las varias horas de gimnasio de esta semana me han cargado un poco los brazos y ésto puede haber influido en mi rendimiento en la piscina.

El resto de los entrenamientos, bastante bien, con tres días de carrera muy buenos (un rodaje semi-largo, uno de series en la pista y otro progresivo) y subiendo al Mont Caro en bicicleta. Este es el resumen:

Lunes.- Después de haber conseguido un gran resultado en la carrera de 10k del día anterior, entrenamiento suave para recuperar con 60' de elíptica, 90' de gimnasio y 1.000 m de natación en 20'12".

Martes.- 1h01'03" de carrera a pie a un ritmo cómodo y bajo la lluvia para hacer 13,17 km (ritmo de 4'38"/km). Después, 85' de gimnasio con Arancha. Tenía intención de nadar un poco pero hice mi primer escaqueo de la semana.

Miércoles.- Sin duda, el día que más satisfecho terminé mi entrenamiento. Empecé con 25' de rodaje suave para continuar con 3x2.000m en la pista (a ritmos de 4'00"/km la primera, 3'54"/km la segunda y 3'44"/km la tercera) recuperando 90" entre series y terminando con 15' más de rodaje suave. En total fueron 15,39 km en 1h08'06" (ritmo medio de 4'26"/km). Después, aún tuve ganas de hacer 2.000 m en la piscina en 39'48".

Jueves.- Aprovechando el día festivo, el buen tiempo que hacía y que llevaba varias semanas con la idea en la cabeza, Arancha y yo nos fuimos a Tortosa. La idea era subir tranquilamente al Mont Caro en bicicleta desde Roquetes, unos 22 km en los que acumulé un desnivel positivo de 1.500 metros concentrados, la gran mayoría de ellos, en los últimos 12 km. Al final, fueron 22,33 km en 1h39'17" a una velocidad media de 13,5 km/h (resultados del GARMIN)

La verdad, nunca me había encontrado con nada así de duro en bicicleta. El camino está continuamente subiendo y apenas hay tramos donde puedas dejar de pedalear. Además, hubo zonas del ascenso con mucho viento (en las zonas de sombra, helado) que dificultaron la tarea. Aún así, disfruté mucho del paisaje, del entreno y de la compañía. Arancha me fue siguiendo con el coche e hizo un reportaje fotográfico espectacular. Me ha costado elegirlas, pero ahí dejo unas cuantas fotos:









Viernes.- Por la mañana 46'22" de rodaje progresivo empezando a 4'40"/km y terminando a 3'52"/km. Fueron 10,83 km a un ritmo medio de 4'17"/km. Después, sin muchas ganas me metí en la piscina para hacer 500 m sin ningunas ganas en 10'25". Por la tarde ya nadaré, pensé.

Por la tarde, 20' de elíptica y casi dos horas de gimnasio con Arancha que me sirvieron para volver a esquivar (por falta de tiempo) el entreno en la piscina.

Sábado.- Descanso.

Domingo.- 1a Cursa Solidària de PortAventura. Esta vez sí que me la tomé con calma, como un entreno de cierta calidad pensando en la B/SS de esta semana y en la Mitja de Tarragona del 25-N. El resultado, 40'40" para un recorrido finalmente más corto de lo previsto (9,5 km). Ayer no sé por qué pero no estaba fino, no tenía ganas de correr y el hecho de no tener una motivación concreta se volvió en mi contra, haciendo que ni disfrutara ni sufriera de la carrera. Al final, terminé con una sensación extraña como pocas veces. En los próximos días escribiré la crónica.

Ahora ya toca pensar en una semana que me resultará complicada para poder cuadrar los entrenos que en principio tenía previstos. Pero bueno, lo primero es hacer un buen entreno esta tarde y terminar sin molestias y luego ya planificaré el resto de la semana en función del tiempo del que disponga y teniendo en cuenta el viaje del viernes a San Sebastián. Esperemos que todo salga bien y pueda disfrutar de una carrera de la que sólo he oído y leído cosas muy buenas.


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