lunes, 25 de enero de 2016

Crónica de los 30k Marató Costa Daurada

Vamos con la crónica de la primera competición de este 2016, los 30k de la Marató Costa Daurada del pasado domingo 17 de enero. Como ya sabéis, esta carrera no era un objetivo en sí misma, sino más bien una especie de entrenamiento de calidad o test, llamadlo como queráis, de cara al Maratón de Sevilla para el que, a día de hoy, ya falta menos de un mes. Ya sé que puedo empezar a resultar pesado diciendo que llevo pocos kilómetros acumulados en las piernas durante estos últimos meses, pero para nada intento justificarme ante nadie. No es una excusa para justificar un resultado u otro, simplemente lo uso para ser consciente yo mismo de la situación y para no presionarme más de la cuenta para conseguir un resultado u otro. Al margen de esto y en primer lugar, considero que el resultado obtenido en la carrera del domingo no fue malo. Corrí dentro de lo previsto, sin sufrir y con buenas sensaciones durante gran parte de la carrera, pero reconozco que en los últimos 4 o 5 kilómetros no sentí las piernas todo lo frescas que me hubiera gustado y, muy probablemente, correr 12 kilómetros más a ese ritmo me hubiera costado. Como parte negativa, tengo que decir que tengo demasiado presente la misma carrera del año pasado, donde hice mejor tiempo y acabé mucho mejor físicamente que el domingo pasado. A eso me refiero con lo ser consciente de lo que hay y no comparar las situaciones porque, evidentemente, no son iguales. Pero bueno, vamos allá con lo que fue la carrera.

El domingo se despertó con buen tiempo, algo fresquito pero sin el viento desagradable de los días anteriores. Yo me levanté un poco justo de tiempo y acabé de desayunar apenas una hora antes de la carrera. No es lo mejor pero, como digo, mi intención tampoco era la de tomarme esta competición como algo especial. Cuando lo tuve todo listo, fui dando un paseo hasta la salida y allí, una media hora antes de empezar, enseguida me encontré con Joanra, Kyny y Raúl. Empezamos a prepararnos y enseguida nos seguimos encontrando con corredores del USK Team (los Davids, Pep, Pau,…). Fuimos todos un poco de cualquier manera y fue imposible hacer una foto del grupo. Cuando se fue acercando la hora y tras calentar pocos minutos, cada uno se fue a colocar a su sitio. Raúl, Kyny y yo salimos desde el primer cajón, Joanra, desde el segundo (los cuatro íbamos a hacer los 30k) y los Davids, Pep y Pau, todos ellos iban a correr el maratón, salieron desde un poco más atrás.

Pasados unos minutos de las nueve, con algo de retraso, se dio el pistoletazo de salida. Nuestra idea (la de Kyny, Raúl y yo) era correr con la liebre que marcaba el ritmo de 3 horas para el maratón, preferiblemente un poco por delante. Los primeros kilómetros por el faro fueron de tanteo, para valorar ritmos y sensaciones. Como la carrera iba a ser larga, a pesar de que mi idea era ir un poco por delante, negociando con Raúl preferimos quedarnos con la liebre. Yo iba bien, a un ritmo que tengo más que asimilado y que no me suponía un gran esfuerzo, y menos durante esos primeros kilómetros.

Hecho el faro (ida y vuelta) y el paseo de la Paya del Miracle (lo mismo), pasamos por meta en el kilómetro 10, donde terminaban los 10k y continuábamos el resto de corredores, con un tiempo de 41’53”. A esas alturas, tanto la liebre como nosotros, íbamos con cierto margen respecto a ese ritmo medio de 4’15”/km que marca las 3 horas en el maratón. Llegaba el momento de correr por el centro de Tarragona (Av. Ramon y Cajal, Rambla Nova y Rambla Vella) para, posteriormente, dirigirnos desde la Via Augusta a la N-340. Era el kilómetro 14, casi el ecuador de la carrera, y a pesar de ir dentro de lo previsto, opté por apretar un poco y adelantar unos metros a la liebre. Kyny y Raúl me siguieron y ahí empezaron los kilómetros más duros de toda la carrera, con continuos sube-baja. Fueron cuatro kilómetros de ida y tres de vuelta (a la vuelta no subimos por la Via Augusta sino que giramos antes a la izquierda en dirección a la playa Arrabassada) donde empecé a notar que los desniveles me estaban incomodando un poco. Seguía yendo muy bien de pulsaciones pero las piernas ya no estaban tan frescas como me gustaría. Después del giro por la N-340 y antes de llegar a la playa, Kyny se fue distanciando. Iba mejor que nosotros y lo aprovechó. En este punto de la crónica quiero agradecer a Xavi la faena que hizo, ya que con su bicicleta nos acompañó gran parte del recorrido por si necesitábamos cualquier cosa e hizo fotos. Así que, muchas gracias! La ayuda y los ánimos siempre vienen bien.

Llegados a playa Arrabassada aún quedaba otro tramo de toboganes (conocido como la subida del Fortí de la Reina) que duró hasta que por fin volvimos a la Playa del Miracle. Era el kilómetro 24 y a pesar de acumular cansancio y de que las piernas no estaban finas, Raúl y yo no perdimos el ritmo. Pasamos nuevamente por el arco de meta antes del kilómetro 26 y no sé si porque estaba deseando acabar o que, pero esos últimos cuatro kilómetros y pico se me hicieron pesados y muy aburridos. Se puede decir que fue el momento de la carrera en que menos disfruté, y puede que hasta fueran esos kilómetros los que me hicieron acabar con una sensación agridulce, no lo sé, pero como digo, se me hicieron realmente pesados. La parte positiva es que a pesar de todo el ritmo no decayó. Corría como por inercia y mantuve el ritmo sin excesiva dificultad pero sintiendo las piernas cansadas. No sé lo que hubiera durado ni a partir de que momento el ritmo se hubiera empezado a resentir, pero no me gustaron demasiado esas sensaciones de final de carrera. Finalmente, Raúl y yo entramos a meta con un tiempo de 2h05’41”, terminando en las posiciones 31 y 32 de 260 llegados a meta.

En cuanto al resto de compañeros y amigos que participaban en la carrera, todos contentos en general. Kyny terminó un par de minutos antes que nosotros, Joanra en 2h18’ (va a por el sub 3h15’ en Sevilla) y los maratonianos todos, excepto Pep que buscaba ser sub 4 horas y lo consiguió, terminaron en 3h30’. Mi hermano, que últimamente apenas corre, también acabó por debajo de las tres horas y media y lo más positivo fue el carrerón que hizo Carles en los 30k, parando el crono en 1h58’28”. Increíble la progresión de este chico en poco más de un año. Creo que ya lo he dicho alguna vez pero lo repito para que conste en acta, si sigue así en pocos años será uno de los corredores de referencia de la provincia, seguro. Y en lo más inmediato, en el Maratón de Barcelona del mes de marzo, estoy seguro que bajará de 2h50’ con relativa facilidad. Enhorabuena!!!

En definitiva y siendo sincero conmigo mismo, creo que salió la carrera que tenía que salir. Incluso diría que hasta algo mejor. Teníamos la intención de rodar a ritmo de sub 3 horas en maratón y lo hicimos con bastante margen (marcamos un ritmo medio de 4’10”/km), así que lo daremos por bueno. Lo negativo que me llevo es la duda de no saber si hubiera podido mantener ese ritmo 12 kilómetros más teniendo en cuenta como notaba las piernas. De todas formas, esto sólo era un entrenamiento con dorsal y en menos de un mes, espero que algo mejor preparado, podré salir de dudas en Sevilla. De momento tocará seguir entrenando para sumar todos los kilómetros que pueda. Sé que voy tarde y justo de tiempo, pero lo intentaré.

Para terminar, os dejo varias fotos que hizo Xavi desde la bici y la llegada a meta con Raúl. Además, también pongo el vídeo de la llegada a meta con Raúl. Y como no, también, todos los detalles de la carrera del Garmin.







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