martes, 16 de junio de 2015

Crónica Marxa Cicloturista Sant Magí de Brufaganya

Aunque lo del pasado domingo día 7 de junio no fuera una competición sino más bien una marcha cicloturista neutralizada casi en la totalidad del recorrido (salvo un tramo de bandera verde), voy a hacer un breve resumen de lo que fue, o por lo menos comentar un poco algunas cosas.

En líneas generales tengo que decir que me lo pasé bastante bien. Fue algo diferente a lo que estamos acostumbrados, más íntimo, más familiar, más festivo... y aunque a muchos ciclistas (entre los cuales me incluyo), nos hubiera gustado ir algo más rápido, sabíamos (o deberíamos haber sabido) a lo que íbamos. Aún así, pudimos disfrutar de un muy buen día, sin tantas prisas como habitualmente, sin tantos agobios ni tanto mirar el reloj. 

Una media hora antes de empezar salí de casa en bici y me dirigí a la salida donde me encontré con José Pablo y con José Luís, aunque éste último se tuvo que marchar corriendo a casa por no haberse acordado de cargar la batería del cambio electrónico de la bicicleta. Tanta modernidad... Sobre las ocho y diez empezamos a pedalear y tras dar una pequeña vuelta por Tarragona, tomamos la carretera en dirección al Pont d'Armentera. Como he dicho antes, fue una marcha neutralizada, así que el ritmo fue cómodo, con algún que otro pequeño tirón pero muy cómodo en general. Éramos unos 130 ciclistas y aunque creo que la mayoría hubieran aguantado mantener un ritmo algo superior, supongo que la organización prefirió no forzar a nadie. Me pareció bien.

En el Pont d'Armentera, allá por el kilómetro 35 más o menos, hicimos la primera parada obligatoria. Paramos todos unos minutos para beber y refrescarnos un poco y, tras la pausa, empezó un tramo de bandera verde (o, dicho de otra manera, "a muerte") entre el Pont d'Armentera y Sant Magí de Brufaganya de unos 20 kilómetros. En principio no tenía intención de apretarme ni de exigirme más de la cuenta, pero cuando empezó, cambiaron mis intenciones radicalmente. Hice la subida hasta Querol con fuerza y acompañado de dos ciclistas más con los que fuimos dando algún que otro relevo. Poco después, uno de ellos se descolgó y con el que quedaba, fuimos ganando posiciones. Continuamos subiendo hasta Santa Perpètua de Gaià y poco después, antes de llegar a Pontils, nos desviamos hacia la derecha en dirección a Sant Magí. Ahí empezaba un tramo totalmente desconocido para mí. Nunca había pasado por esa carretera y perdí las referencias. No sabía los kilómetros que quedaban (aunque los intuía) ni si nos esperaban subidas complicadas. Pero pronto salí de dudas, ya que desde ese desvío hasta el final de la bandera verde, ya en la Ermita, todo fue de subida. Llegué al final cansado, con mucho calor y con la bonita sensación de haberme esforzado bastante. No sé exactamente en que puesto quedé (no hay clasificación oficial), pero por las fotos llegando a Sant Magí que colgó la organización, creo que el 21º. No es para tirar cohetes pero yo estoy satisfecho con el trabajo que hice.

Una vez arriba, nuevo avituallamiento y a esperar a que llegaran todos los participantes. José Pablo tardó unos cinco minutos más que yo y José Luis, que se había reenganchado a la marcha en el Pont d'Armentera cuando nosotros ya habíamos empezado la bandera verde, no tardó mucho más. Mientras esperamos que se reanudara la marcha, estuvimos tomando algo y charlando tranquilamente. Luego, una vez estuvimos todos listos, empezamos el camino de regreso a casa. 

La vuelta creo que fue incluso más tranquila que la ida, aunque lo pasamos bastante bien. Lo peor de todo fue tener que ir frenando tanto en los tramos de bajada, cosa que hizo que terminara con dolor en las manos. A pesar de eso, fue entretenida. En Nulles hicimos una última parada y de ahí de regreso a Tarragona, donde estaba la meta que cruzamos todos juntos. Al final, más de cuatro horas y media de pedaleo para cubrir los casi 122 kilómetros que tuvo la marcha. 

Pues eso, que en general fue un día diferente, entretenido y sin la competitividad de otras ocasiones. Muy buena organización, avituallamientos más que correctos y un gran reportaje fotográfico gratuito, lo que demuestra que no cuesta nada quedar bien con los participantes en eventos deportivos. Podían ir tomando nota otros organizadores. Dicho queda.

Para terminar, os dejo unas cuantas fotos y el recorrido de la marcha con los resultados del Garmin. Como anécdota, decir que en Garmin Connect, estoy en el 1r puesto en el segmento de Pont d'Armentera - Sant Magí (tramo de bandera verde). Es una chorrada pero siempre hace gracia...

 


Ahora toca cambiar la bici por las zapatillas de correr ya que este próximo domingo estaré presente en los 10k de La Canonja, donde abandonaré (por un día) el color naranja del Facvac y me pondré el azul del Club Excursionista de La Canonja. No tengo una idea clara de a que salir ya que desde diciembre que no corro una distancia así, pero, como siempre, me esforzaré para conseguir un buen resultado. La semana que viene, la crónica y las fotos.

lunes, 8 de junio de 2015

Crónica Challenge Salou Costa Daurada

El pasado domingo 31 de mayo llegaba el turno del Challenge Salou Costa Daurada, mi segundo half en poco más de un mes y un triatlón que, aunque sólo sea por lo cerca que me queda de casa, no podía negarme a participar. A pesar de la proximidad con el Half de l'Ametlla de Mar de hace cosa de un mes y medio, mis sensaciones para esta competición eran bien diferentes. Durante las últimas semanas pude entrenar bastante bien en bici y hasta en el agua noté cierta mejoría, cosa que me animó bastante y me hizo llegar a la carrera mucho más tranquilo y con menos dudas. Aunque parezca mentira, donde llegaba menos convencido era corriendo, y no porque pensase que llegara mal (sigo viviendo un poco de la renta que acumulé en invierno), sino porque sabía que no llegaba todo lo fino que me hubiera gustado. Últimamente estoy corriendo bastantes menos kilómetros que habitualmente y eso, de alguna manera, resta confianza (por lo menos a mí), aunque tampoco me preocupaba en exceso. Sabía que a pesar de todo y si no pasaba nada extraño, corriendo haría un buen papel. En resumidas cuentas, llegaba a Salou en un buen momento, sin molestias, descansado, confiado y con una idea clara en la cabeza: conseguir marca personal en un triatlón de media distancia. Creía que era la carrera y el momento de la temporada perfecto para conseguirlo. Vamos a ver que pasó...

El domingo, despúes de haber recogido el dorsal el viernes y de haber dejado la bici y las bolsas de transicion el sábado, salí de casa sobre las seis de la mañana y en poco más de un cuarto de hora ya estaba en boxes revisando los últimos detalles y dejando un bidón y tres barritas en la bici. Poco después, me reuní con Xavi y Joanra, con los nervios a flor de piel ante su debut en la distancia, y con Kyny, que venía de soporte técnico y animador. Ante la ausencia de Arancha (que vino un poco más tarde con Iker), él fue quien me ayudó a ponerme el neopreno. Mi salida era la tercera, la de las 7:20, por lo que cuando se fue acercando la hora me despedí de ellos y me fui al cajón de salida con mis padres. A diferencia de otras veces, visualizando el recorrido de natación, no me pareció largo. No sé si ya es la costumbre, o incluso la experiencia que me van dando los años y las carreras en las que he ido participando, pero afronto la salida de un triatlón mucho más tranquilo que antes. No digo sin tensión o sin nervios, que siempre los hay y los debe de haber (de lo contrario sería preocupante), simplemente que ese "miedo escénico" a la hora de meterse en el agua ha ido a menos con los años.

A las 7:20, con puntualidad alemana (lo digo por lo de Challenge), la salida fue una de las más limpias que recuerdo. Quitando un golpe en el ojo izquierdo nada más empezar que por suerte amortiguaron las gafas, nada que destacar negativamente. La temperatura del agua era perfecta y, además, casi sin olas, en un mar totalmente en calma y con un día espectacular. Sinceramente, dio gusto nadar así. Otro punto positivo para la organización en este sector fue poner globos en las boyas que hacían que se vieran muy bien mientras se nadaba y ayudaban a no desviarse. Con tantos factores a mi favor, lo único que podía hacer era nadar bien y, además, hacerlo disfrutando, cosa que no siempre es posible en competiciones como esta. Igual que en l'Ametlla y para mi (agradable) sorpresa, salí del agua en poco más de media hora, para ser más exactos y según el resultado oficial, entré en la T1 con un tiempo de 31'29". En este sentido, sólo puedo decir que estoy muy satisfecho de como me están saliendo las cosas en el agua últimamente. Parece que por fin estoy progresando en la natación, a ver si eso hace que vaya a la piscina un poco más motivado y con ganas de seguir mejorando.


Hice la primera transición algo más rápido que otras veces porque, en esta ocasión, probé de no ponerme las medias compresivas. Normalmente (por no decir siempre) entreno sin ellas y en la T1 siempre pierdo más tiempo de la cuenta poniéndomelas (sobre todo porque salgo muy mojado), así que decidí probar de no usarlas. Y tengo que reconocer que no noté ninguna diferencia a lo largo de la carrera respecto a otras veces, así que habrá que planteárselo de ahora en adelante. Pero a lo que vamos. Como decía, en esta ocasión perdí menos tiempo de lo habitual y tardé unos cuatro minutos en coger mi bolsa y prepararme para la bici. Otro buen detalle de la organización fue que una vez terminabas de prepararte, no hacía falta que volvieras a dejar la bolsa en su sitio, sino que se la entregabas a un voluntario y él la guardaba. 

Tras la transición, noventa kilómetros en bici por delante que me servirían para ponerme en mi sitio y juzgar si estaba en condiciones de conseguir el resultado deseado o no. Nos esperaba un recorrido sin demasiado desnivel y bastante rodador, cosa que nunca le termina de ir bien a mis intereses pero que, al menos, me permitiría ir relativamente rápido. En los primeros kilómetros en dirección a Tarragona me sentí bien y fui cómodo acoplado, aunque tuve la sensación de perder más posiciones de las que ganaba. Nada nuevo, vaya. A pesar de ir prácticamente todo el sector bici a una velocidad media de 33 km/h, siento que no termino de despegar, especialmente en recorridos así. Me cuesta un mundo rodar rápido en llano y mantenerme acoplado un rato largo (el otro día era propicio para ello). No sé si debería corregir la postura en bici ni si puede deberse a cualquier otro motivo, pero a la mínima tiendo a ponerme de pie y perder esa posición mucho más aerodinámica. El caso es que por lo que sea, sigo pensando que estoy muy verde en bici y que todavía me encuentro a años luz de ser el ciclista que me gustaría y que estoy seguro que puedo llegar a ser. Pasada la Central Nuclear de Vandellós, hicimos el giro y empezamos la vuelta hacia Salou. Me sorprendieron los largos ratos de soledad que pasé durante el sector bici, cosa que nunca es del todo malo, ya que casi siempre es señal de estar en una buena situación dentro de la carrera. Durante esos kilómetros de absoluta soledad me invadieron un par de pensamientos negativos. El primero, fue por notar que, a diferencia de otras carreras, me estaba desgastando mucho encima de la bici y podría pagarlo luego corriendo, donde realmente quería apretar. Y la segunda cosa que me empezó a preocupar fue mi dificultad para comer. En todo el tramo de bici apenas comí una barrita y media y, como a los niños, se me hacía bola. Supongo que fue porque hubo pocos ratos de tranquilidad y así, disfrutar de una barrita, es complicado. Llegando a Salou era hora de hacer cálculos. Sabía que acabaría la bici alrededor de las dos horas y cuarenta minutos, lo que sumado a la natación y las transiciones hacía un tiempo de más o menos tres horas y cuarto. Si corría bien, tenía claro que podría estar alrededor de esas 4h45' que era más o menos lo que buscaba. Finalmente, sin contar las transiciones, terminé la bici en 2h38'38" y, tras una segunda transición de un par de minutos, empecé a correr.


Desde el principio, mi idea corriendo era quedarme cerca de la 1h30', aunque presentía que no iba a ser fácil. Además del desgaste que arrastraba de la bici, el calor empezaba a apretar, y de que manera! Pero tenía confianza en mí y estaba mentalizado para sufrir cuando tocara. Empecé corriendo muy suelto, alrededor de 4'/km (incluso algo por debajo), durante los primeros cinco kilómetros. El recorrido (a cuatro vueltas) tenía muchos giros pero había bastante ambiente y era totalmente llano, con lo que, en teoría, iba a ser rápido. Me sentía muy bien pero con el paso de los kilómetros mi ritmo se resintió un poco, aunque todo dentro de lo esperado. Corría con ganas y tenía la motivación de ver que no dejaba de ganar posiciones, cosa que me incitaba a seguir forzando para recuperar lo que normalmente pierdo nadando y en bici. Los kilómetros fueron pasando y mi ritmo acabo estabilizándose alrededor de 4'15"/km, lo que me hacía pensar que podría terminar según lo que me había propuesto, incluso mejor. En este último sector me tomé dos geles (kilómetros 5 y 15) y parece que me sentaron bien. Aparte de eso, procuré beber mucha agua y pasar por debajo de las duchas que había colocadas casi al final de cada vuelta para refrescarme. Después de varios kilómetros cercanos a los 4'30", en el último decidí apretar y sacar lo que me quedaba. Siendo consciente que el final se acercaba aceleré el ritmo y antes de que me pudiera dar cuenta estaba corriendo por la alfombra de entrada a meta. Metros antes de terminar me estaba esperando Arancha con Iker pero, por lo que había pasado semanas antes en el Ironman 70.3 de Barcelona (y por no enterarme de si estaba permitido o no), preferí no entrar con él. Ahora me arrepiento porque hubiera sido bonito tener la foto con él, pero espero que por oportunidades no sea. Ya tendré tiempo para sacarme esa espinita. Al final, los 21 kilómetros fueron algo más cortos y los terminé en un tiempo de 1h25'06", es decir, más rápido de lo previsto, haciendo un muy buen parcial 46º.



Finalmente, entré en meta con un tiempo de 4h41'20", ocupando la posición 108 de 828 triatletas que acabaron la prueba, siendo el 98º de categoría masculina y el 20º de mi grupo de edad (resultados). Sinceramente, no me esperaba terminar en ese puesto teniendo en cuenta el nivel tan alto que hubo, así que estoy muy contento. El único lunar fue el de siempre, un parcial en bici muy mejorable. La conclusión es que habrá que seguir picando piedra para mejorar sobre las dos ruedas, cosa que me supondría un buen ahorro de minutos.  Estos fueron mis parciales:


Como se puede ver, hice mejor parcial en el agua que en la bici, algo que ya empieza a ser habitual en las últimas competiciones, y ya no sé si alegrarme por la mejoría nadando o "deprimirme" de pensar que en bici no soy capaz de nada mejor (me niego y me resisto a pensarlo). A pesar de todo esto creo que hice parciales bastante decentes en los tres sectores y, probablemente, antes de empezar la competición hubiera firmado estos tiempos. En definitiva, terminé contento y satisfecho por el resultado y, además, conseguí rebajar más de siete minutos mi anterior marca personal, que todavía era la que conseguí en Berga hace ya casi tres años.

Para terminar con la crónica, os dejo todos los detalles de la carrera del Garmin. Al detallar las transiciones, los tiempos son algo diferentes a los que da la organización, pero el resultado es casi el mismo, sólo dos segundos de diferencia entre lo que marcó mi reloj y lo que marca la clasificación oficial.

lunes, 25 de mayo de 2015

Crónica Polar Gran Fondo La Mussara

Bastantes días después de la marcha, vamos con la crónica de la segunda edición de la Polar Gran Fondo La Mussara que se celebró el pasado 16 de mayo. Empezaré diciendo que tras varias semanas haciendo muchos kilómetros en bici con el objetivo de recuperar algo del tiempo perdido durante el invierno, llegaba a la marcha mejor de lo que esperaba semanas atrás, cuando realmente no las tenía todas conmigo. A pesar de todo ese esfuerzo de última hora, tenía la certeza de que no llegaba tan bien (bien por llamarlo de alguna manera) como el año pasado, pero como mínimo estaba confiado de no sufrir más de la cuenta. Con ese panorama, la verdad es que me planté en la línea de salida un poco a la aventura, al "a ver que sale", sin presión y pensando en disfrutar de una marcha que, guste más o menos todo lo que le rodea, tiene un recorrido realmente espectacular.

Salí desde el tercer cajón y a pesar de la multitud (unos tres mil ciclistas en la marcha larga, de 189 km, y otros mil en la corta, de 97 km) no hubo demasiados atascos ni problemas para circular sin peligro. Hacía muy buen día, con Sol y buena temperatura, pero el viento hizo acto de presencia y complicó bastante las cosas. Una lástima porque de no ser por eso se hubieran dado las condiciones perfectas. Los primeros kilómetros fueron tranquilos, circulando por Reus y tomando enseguida la carretera hacia Maspujols i l'Aleixar en dirección Vilaplana. Hasta ahí sin problema, fui rodando tranquilo, en grupo y sin forzar más de la cuenta, a modo calentamiento. En Vilaplana empezaba la cronoescalada hasta La Mussara y ahí la cosa cambió. En principio no tenía pensado tomármela demasiado en serio, entre otras cosas porque después de la cronoescalada todavía faltarían unos 150 km y podría ser contraproducente quemar cartuchos antes de tiempo, pero con el "caramelo" que puso la organización de hacer un reconocimiento especial (en forma de pegatina con el nombre de "King of the Mountain") a aquellos que la terminaran en menos de 33 minutos, reconozco que me piqué un poco. El caso es que a partir de Vilaplana empecé a pedalear con fuerza, subiendo de pie casi todo el rato, con el plato grande (como a mi me gusta) y mirando de reojo el reloj. Iba un poco sin referencias pero al principio pensaba que podría conseguirlo. Iluso! Terminar la cronoescalada en ese tiempo está reservado a unos pocos, de hecho, sólo 97 ciclistas lo consiguieron. Mi tiempo final fue de 37'07", quedando el 438 de 3.338 ciclistas (clasificación de la cronoescalada). No está nada mal, incluso podría haber arañado algún segundo más, pero me quedé muy lejos de esos 33 minutos que tenían premio.

Una vez arriba de La Mussara, tocó un pequeño descanso hasta Mont-ral para, posteriormente, encarar una nueva subida desde Capafonts hasta el cruce de La Febró. Tenía previsto ir comiendo una barrita cada hora e intentar beber cada poco rato y la cosa no fue mal. Llevaba comida suficiente pero sólo un bidón, con lo que tendría que ir parando en algún que otro avituallamiento para repostar y coger alguna botella para ponérmela en el maillot. Pero la jugada me salió mal. En el primer avituallamiento que paré (creo que era el segundo o tercero de toda la marcha) me encontré con que las botellas de bebida isotónica que daban no tenían tapón con lo que no podría guardármela. El motivo, para que la gente no tirara las botellas por cualquier sitio. Aquí pagamos, como siempre, justos por pecadores. Por culpa de cuatro imbéciles (porque no tienen otro nombre), que siempre los hay, que tiran basura por cualquier sitio (botellas, envoltorios de barritas y geles,...), luego salimos perjudicados los demás. Gracias a ellos, en ese avituallamiento me tome un Powerade casi sin respirar y en el siguiente rellené el bidón que ya tenía vacío. No era lo previsto, pero por suerte no me faltó hidratación en ningún momento de la marcha.

Hecho ese segundo puerto, tocaban unos pocos kilómetros con algo de sube-baja por una zona que me encanta hasta llegar al cruce del Coll d'Alforja, donde se separaba la marcha y unos volvían a Reus y nosotros lo hacíamos en dirección Cornudella, donde empezaría una nueva subida hasta Albarca. Pasé las tres horas de marcha con ya 80 km en las piernas casi llegando a Cornudella. De momento todo iba bien. Quizás no iba todo lo rápido que en un principio esperaba pero tampoco me podía quejar. En las subidas ganaba alguna que otra posición pero, como me suele pasar habitualmente, perdía tiempo respecto a otros ciclistas en zonas de bajada o más rodadoras, donde no alcanzaba a engancharme a ningún grupo. Y mira que esta vez lo intenté. 

El momento donde si pude mantenerme dentro de un grupo fue pasado Ulldemolins. Superadas las Crestes de la Llena, compartí un largo tramo de bajada hasta La Bisbal de Falset con cinco o seis ciclistas más pero en ese pueblo el grupo de rompió porque había un avituallamiento y varios decidimos parar. Aproveché para beber agua, llenar mi bidón de Powerade y comer algo de fruta, especialmente plátano y sandía, que después de tanta barrita ya me apetecía algo diferente. Cuando reanudé la marcha, hice el último tramo de bajada hasta Cabacés bastante sólo pero a una buena velocidad.

Es probablemente en el final de esa bajada cuando realmente empieza lo que hace especialmente dura a esta marcha. Llegué a la Vilella Baixa (kilómetro 130 aproximadamente) con ya cinco horas de pedaleo y tocaba encarar un gran tramo de subida (el Coll Roig) con un final apoteósico en La Morera del Montsant. No es una subida demasiado larga pero si con algún tramo con un desnivel altísimo, donde subir a 10 km/h por algún tramo es una auténtica proeza. Me defendí como pude y llegué arriba donde encontré un gran ambiente de fiesta con gente disfrazada animando, con música a todo volumen, con ruido de bocinas... Fue curioso y divertido. A esas alturas de la marcha cualquier cosa era buena para distraer un poco la mente y acabar esa subida lo más entero posible. 

Superada esa penúltima prueba de fuego, bajamos otra vez en dirección a Cornudella (donde, en un avituallamiento y después de prometer a tres chicas que no la tiraría en cualquier sitio hasta la llegada a meta, conseguí una botella de Powerade con tapón!!!) y ya sólo tocaba encarar la última subida, hacia el Coll d'Alforja, que habíamos hecho horas antes de bajada. Sólo eran unos cinco kilómetros pero, igual que el año pasado, se me hicieron muy largos. Lo mejor de esa subida era saber que el final estaba cerca y que, una vez superada y hasta el final en Reus, prácticamente todo era de bajada. A pesar de estar ya cansado, recordé que el año pasado llegué a ese punto algo más tocado. Una vez coronado el Coll d'Alforja, el final se acercaba y comenzaron los últimos kilómetros de bajada en los que me dediqué a disfrutar todo lo que pude. Casi terminando la marcha me adelantó algún grupito al que me fue imposible ni siquiera intentar seguir, pero tampoco le di más importancia. De la misma forma que el año pasado, puedo decir que hice la marcha prácticamente sólo y sin necesidad de ir enganchado a ningún grupo, ya sea porque no me termino de sentir cómodo o porque no estoy acostumbrado a rodar así y me sigue costando mucho adaptarme a eso. 

Al final crucé la línea de meta en un tiempo de 6h42'54" (resultados), unos diez minutos menos que el año pasado aunque también con algún kilómetro menos recorrido, ya que la organización, muy acertadamente y ante las quejas que hubo el año pasado, eliminó el tramo final en el que se hacían varios kilómetros algo peligrosos por dentro de Reus. Con este resultados conseguí el diploma de plata y me quedé a doce minutos de conseguir el de oro. A ver si algún año lo consigo...


Después de pasar por meta, hice unos últimos seis o siete kilómetros hasta el punto donde habíamos salido (Fira de Reus) para encontrarme con Arancha, Iker y, curiosamente, con Óscar, que también iba a hacer el recorrido largo pero en el primer paso por el Coll d'Alforja, aproximadamente en el kilómetro 70, le obligaron a hacer el recorrido corto porque, supuestamente, había superado el tiempo de corte. No fue el único que se vio afectado por esa decisión y he escuchado muchas quejas al respecto (parece que iban con tiempo de sobras), pero no puedo entrar a valorarlo porque desconozco como fue exactamente el tema.

En general terminé contento con el resultado. Creo que podría haberlo hecho algo mejor (siempre se puede hacer mejor), pero no me quejo de absolutamente nada. No tuve problemas físicos, no tuve sustos ni pinché (uno de mis grandes miedos), no me faltó en ningún momento comida ni bebida... En definitiva, disfruté bastante más de lo que sufrí.

Sobre la carrera, algunas cosas a favor y otras en contra, pero como no me considero ningún quejica, reconozco que en general es una marcha que merece bastante la pena. No es barata pero creo que el maillot y los calcetines son de buena calidad y prácticamente con eso la inscripción queda pagada. No fui al avituallamiento final así que eso no lo puedo valorar, aunque sí me fastidió un poco lo de las botellas sin tapón durante la marcha. Por otro lado también entiendo que se actuara así por culpa nuestra (o mejor dicho, por culpa de algunos incívicos), pero yo iba con la idea de llevar siempre una botella en el maillot y me falló, con lo que tuve que adaptarme a esas condiciones. Quizás, el punto que más "feo" me ha parecido ha sido el tema de las fotos. Para empezar, no digo que nadie nos tenga que regalar un pack de 20 fotos de la mejor calidad, pero no pasaría nada porque se tuviera el detalle de regalar una de meta o en algún sitio característico de la marcha como puede ser en La Mussara. Yo soy de los que habitualmente compro las fotos porque me gusta tenerlas de recuerdo y porque, sinceramente, cuando escribo en el blog luce mucho más una crónica con buenas fotos que sin ellas. Mi queja, en ese sentido, viene porque en esta ocasión la empresa Marathon Photos (la misma que me hizo reportajes muy buenos en el Half Challenge de Calella de 2012, en el Challenge de Calella de 2013 y en el Maratón de Barcelona de este año) no se ha esmerado demasiado y la mayoría de las fotos que hicieron fueron en la recta de llegada a meta, probablemente el punto con menos gracia de todo el recorrido si tenemos en cuenta los sitios tan bonitos por donde pasamos. Cuando las vi, además de decepcionarme, mi primera idea fue la de no comprarlas, tanto por considerar que no están a la altura de otras veces como por el precio, pero pasados los días y por lo que he comentado antes, al final me he decidido a coger todo el paquete digital. Puede que haya sido un grave error por mi parte porque mientras haya gente (como yo) que las compre, estas empresas seguirán haciendo las cosas igual y nada cambiará. Pasa lo mismo que con los precios de las inscripciones de las carreras. A ver si en algún momento todo este negocio revienta y se deja de exprimir a los que realmente lo mantienen, que somos nosotros mismos. Está claro que esto es un negocio y me parece perfecto y muy lógico, pero también vendría bien tener un poco más contentos a los participantes a costa de tener un poco menos de beneficio. Creo que no costaría tanto.

Para terminar, os dejo varias fotos de las que acabé comprando, una que me hizo Arancha con Iker a la llegada y los detalles de la carrera según mi Garmin. Al final me salieron algo más de 181 km con casi 3.200 m de desnivel positivo. 






 
 



Ahora lo siguiente ya es este próximo domingo en el Challenge de Salou. La semana que viene espero escribir la crónica para contaros como fue.

martes, 28 de abril de 2015

Crónica 100X100 Half L'Ametlla de Mar

Arrancó la temporada de triatlón y lo hizo en el Half de L'Ametlla de Mar al que llegué con todavía muchos deberes por hacer. Puede que quizás me precipitara al inscribirme tras un invierno en el que me dediqué casi exclusivamente a correr y dejé bastante aparcado lo demás, pero como ya escribí en alguna otra ocasión, no me arrepiento (ni de inscribirme a este triatlón ni de haber dedicado tanto tiempo a preparar el Maratón de Barcelona). Lo que tenía claro es que no pretendía hacer la carrera soñada. Aún no lo merecía. Me conformaba con disfrutar y comprobar un poco en que estado me encuentro ahora mismo. Y la conclusión no puede ser otra, en estos momentos tengo un nivel muy por debajo del deseado en bici que habrá que mejorar en los próximos meses, por la cuenta que me trae.

El día no empezó demasiado bien. Después de desayunar y acabar de prepararme las cosas, tardamos más de lo esperado en salir hacia L'Ametlla de Mar (con el peque, ya se sabe), así que a falta de veinte minutos para empezar todavía no habíamos aparcado el coche y aún tenía que dejar las cosas en boxes y ponerme el neopreno, con lo que tocaría correr. Una vez conseguimos aparcar, fui corriendo al área de transición a dejarlo todo y, acto seguido, hacia la salida que se encontraba a unos 300 metros. Vaya manera de empezar la temporada! De lo de calentar un rato antes mejor ni hablamos... Con suerte pude comprobar la temperatura del agua (bastante fresquita, por cierto) y poco más. 

La salida, para no variar, fue complicada. A pesar de ser sólo unos 300 triatletas hubo bastantes golpes, sobre todo en los giros. Mi estrategia fue la de siempre, intentar buscar algún hueco para nadar lo más tranquilo posible y poco más. Y la verdad es que no me fue mal. En algunos momentos hasta pude concentrarme en nadar lo más correctamente posible. No miré en ningún momento el reloj y me sorprendí muy gratamente cuando, al salir del agua, vi que había terminado ese primer sector en unos 30'26", nadando a un ritmo medio de 1:40"/100m. Según el Garmin salieron algunos metros de menos y es más que probable que así fuera, ya que no suelo nadar a estos ritmos normalmente. De todas formas, terminé contento con el resultado. Fuera por lo que fuera, ni en el mejor de los casos esperaba terminar por debajo de 31' esos primeros 1.900 metros.




La transición fue muy larga (unos 400 metros en total) y me resultó incómodo (y doloroso) correr descalzo tantos metros por un suelo sin alfombra. Durante los primeros metros conseguí quitarme, no sin algunos problemas, la parte de arriba del neopreno, con lo cual llegué a mi bici con algo de trabajo hecho. Sin embargo, no fue una transición rápida. Tardé casi seis minutos en salir con la bici. Sin duda, otro aspecto a mejorar.

Empecé la bici mentalizado que no haría un gran parcial. Nada invitaba al optimismo: poco entreno, recorrido algo monótono y lleno de toboganes (casi 1.000 metros de desnivel acumulado en total) que impedían coger un ritmo constante, y, para rematar, mucho viento casi siempre en contra y de lado. Excepto en los 4-5 kilómetros finales de cada vuelta, donde se juntaban una ligera bajada y viento a favor y se podía correr bastante, el resto del recorrido me pareció bastante incómodo y rompe piernas. De todas formas, eso no era ninguna novedad. Estábamos avisados del desnivel del recorrido y, los que vivimos cerca de esta zona, sabemos como sopla habitualmente el viento por ahí.

Con ese panorama decidí tomármelo con calma y reservar fuerzas para correr después lo mejor posible. No quiero decir que no fuera a esforzame, ni mucho menos, pero casi daba por bueno cualquier resultado. Y la cosa tampoco salió tan mal. Fui de menos a más, dosificándome y sintiéndome especialmente bien en la tercera vuelta, aunque en líneas generales no disfruté en prácticamente ningún momento. Además de la falta de forma en bici, acusé la falta de horas sobre ella y las poco más de tres que tardé en completar los poco más de 90 km se me hicieron largas. Lo menos malo de todo es que, dentro de la mediocridad, hice un parcial de algo más 3h03' que no considero tan negativo. En las clasificaciones finales no tenemos detallados los resultados por parcial y casi que mejor, prefiero tener la sensación de que no lo hice tan mal. De momento, prefiero quedarme con esto.





La segunda transición fue mucho más rápida y en poco más de un minuto ya estaba corriendo. Me las prometía muy felices porque, a priori, la carrera a pie es mi punto fuerte y, teóricamente tenía por delante un recorrido (tres vueltas de siete kilómetros) sin apenas desnivel donde podría correr a un ritmo constante. Pero tampoco fue así. El recorrido fue un contínuo de subidas y bajadas que, durante los primeros kilómetros llevé más o menos bien pero que a partir del kilómetro doce se me hicieron cada vez más duras. Hasta entonces había estado corriendo bien, a un ritmo cercano a 4'15"/km sin demasiados problemas y con buenas sensaciones. Además, en la bici creo que había bebido y comido lo suficiente, con lo que no creo que por ahí hubiese ningún problema. El caso es que a partir de aquellos momentos se me empezaron a apagar las luces y bajé mucho el ritmo. Ya sé que estoy repitiendo mucho lo de mi falta de preparación en bici como si quisiera excusarme en eso, pero creo que mi "problema" vino por ahí. En mi opinión (y creo que no estoy descubriendo nada), en los triatlones de media y larga distancia la bici es fundamental y es donde, con una buena preparación, puedes marcar más diferencias. En mi caso, además de no conseguir un gran parcial, me bajé a correr más cansado de lo habitual y, como decía, el recorrido no ayudó mucho. Al final, terminé esos 21 km con unos 200 metros de desnivel positivo acumulado en 1h37'46", acabando algo decepcionado conmigo mismo porque corriendo la cosa tampoco fue como esperaba pero marcando un parcial relativamente bueno en comparación con el resto de triatletas.




Metros antes de mi paso por el arco, Arancha me dio a Iker y entré caminando tranquilamente a meta con él en brazos. A pesar de no ser mi mejor carrera fue bonito entrar con él. Lástima que aún no se entere. Más adelante seguro que todos disfrutamos más de todo esto. No sé si la organización hizo foto de ese momento, pero de momento aún no la he encontrado. Menos mal que Eric y Rafa, que se acercaron a L'Ametlla para animar, nos hicieron una. La resolución, al ser con el móvil, no es la mejor, pero aquí la dejo.


Al final, tiempo de 5h19'28" y posición 72 de 258 llegados a meta (resultados). Como digo, un resultado un poco agridulce pero en estos momentos esto es lo que hay. Sinceramente, creo que lo que más me dolió fue no poder mantener el ritmo corriendo y sufrir ese bajón. Lo de la bici más o menos me lo esperaba y contaba con ello pero corriendo esperaba hacerlo mejor. De todas formas y como no puede ser de otra manera, terminar un Half siempre es motivo de satisfacción y con eso me quedo, con otra gran competición terminada y una experiencia más vivida.

En líneas generales la carrera me gustó. Poco masificada, ambiente íntimo sin más adornos de la cuenta, precio ajustado, buena organización, avituallamiento final muy completo aunque olvidándose un poco de los vegetarianos... Para ser la primera edición hay que reconocer que estuvo muy bien. Por poner alguna pega, quizás los avituallamientos en la bici con sólo agua fueron algo justos y, de la misma forma que sabíamos que en bici había desnivel, corriendo creo que todos nos llevamos una sorpresa porque esperábamos un recorrido llano. Aparte de eso, todo muy correcto. Veremos si en el futuro repito y me tomo una especie de revancha.

Para terminar, os dejo los detalles de la carrera del Garmin. Ahora ya toca pensar en las próximas competiciones en la Polar Gran Fondo La Mussara (16 de mayo) y en el Challenge de Salou (31 de mayo), donde espero conseguir mejores resultados. Tocará seguir trabajando duro.

miércoles, 8 de abril de 2015

De vuelta (con un poco de todo)

Han pasado casi cuatro semanas desde que corrí el Maratón de Barcelona y desde entonces no había vuelto a escribir en el blog. Y no es que haya dejado de entrenar, ni mucho menos, simplemente quería darme un respiro, sentirme menos atado (por mí mismo) al hecho de tener que publicar semanalmente mis entrenamientos y empezar a hacerlo cuando realmente me apeteciera. Así que aquí estamos otra vez.

Lo primero que tengo que decir es que la recuperación post maratón fue muy buena (y rápida) en general. Los días posteriores, aparte de tener algunas molestias típicas y normales tras haber realizado un esfuerzo tan grande y tan lesivo, me sentí bastante bien, sobre todo a nivel muscular. Incluso el día siguiente a la carrera me atreví a rodar muy suave algo más de seis kilómetros. El resto de la semana fui un poco a mi aire. Mi entrenador me dio licencia para saltarme los entrenamientos que quisiera (una semana de descanso total después de un maratón no hubiese sido nada extraño) pero, como me sentía bien, no quise relajarme más de la cuenta y acabé haciendo un par de sesiones de rodillo, una sesión de agua y una más de carrera a pie el domingo a última hora de la tarde notándome ya bastante recuperado. Lo mejor de esa semana (en la que cumplí 34 primaveras) fue, sin duda, estar de vacaciones en el trabajo y poder disfrutar todas las mañanas de Iker. Para rematar, el fin de semana lo pasamos los tres en Vielha, que ya era hora de olvidarse de tanto entreno y disfrutar de otro tipo de cosas. Os dejo unas cuantas fotos.























Eso sí, pasada esa semana de tranquilidad, tocó volver a los entrenos pensando nada más y nada menos que en los próximos objetivos, uno de ellos, por cierto, a la vuelta de la esquina. El próximo 19 de abril estaré en el Half de l'Ametlla y desde hace ya varias semanas soy consciente de que no llegaré como me gustaría, especialmente en bici. No me preocupa porque esta vez no voy en busca de nada concreto (todo lo que me planteaba esta temporada ya lo he conseguido), pero siendo sincero conmigo mismo en bici estoy aún muy pez y seguramente lo pagaré.

Pues eso, que en esta dos últimas semanas ha tocado volver a ponerse manos a la obra y me han salido bastantes buenos números. En ambas semanas he superado las 11 horas de entrenamiento, cumpliendo con todo lo previsto y terminando relativamente satisfecho. Quizás lo más destacable fue el entreno del pasado sábado cuando hice una salida en bici por la Sierra Oeste de Madrid de casi 4 horas, llegando hasta el Monasterio de El Escorial, subiendo el Puerto de la Cruz Verde (1.256 msnm) y sumando unos buenos 103 km con 1.400 metros de desnivel positivo. Fue un recorrido incómodo y duro pero muy bonito que seguro que repetiré en cuanto pueda.

En el embalse de Valmayor, con Navacerrada al fondo
En el Monasterio de El Escorial
Desde el Puerto de la Cruz Verde
Y ahora, como ya he dicho, sólo falta esperar poco más de una semana para encontrarme con el primer triatlón de la temporada. Cuando me inscribí pensaba que desde el final del maratón hasta este triatlón me daría tiempo de prepararme algo mejor, pero bueno, tampoco me arrepiento. Daré lo que tenga pero sobre todo estaré pendiente de disfrutar.

Para terminar, os dejo un par de recortes de El Vallenc, uno del 6 de marzo con motivo de mi participación en la Mitja de Cambrils (compartiendo foto con Carles) y otro del 20 de marzo, después de correr el Zurich Marató de Barcelona. Lástima que en el segundo recorte la imagen es de archivo, con la de fotos bonitas que tenía.




Esto es todo por el momento. Espero volver pronto para explicaros como me fue ese primer triatlón de la temporada.Hasta pronto!
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