martes, 27 de enero de 2015

Crónica 30 km de la MCD "Tarragona 2017"

Primera competición de este casi recién estrenado 2015 y primer test serio de cara al Zurich Marató de Barcelona del próximo 15 de marzo. Aunque más que una competición, en esta ocasión se trataba de una especie de entrenamiento de 30km con dorsal para saber donde estoy y para probar cosas que normalmente no hago y la verdad es que el experimento salió a la perfección, mucho mejor de lo esperado diría yo. La idea inicial era salir con la liebre de 3h en el maratón (era lo que pretendía hacer en Barcelona) y tratar de mantener un ritmo igual durante toda la carrera, pero la idea cambió un poco unos minutos antes de empezar. Mi hermano, que corría el maratón y también quería bajar de las tres horas, me comentó que él era más partidario de ir siempre un poco por delante de la liebre para tener algo de margen en caso de una posible "pájara" en los kilómetros finales. A mí me pareció bien. En los últimos meses me siento muy cómodo rodando a esos ritmos y total, se trataba de probar sensaciones para llegar a Barcelona con una idea clara de lo que quiero y de lo que puedo conseguir.

Calentamos muy poco, a última hora y justo por delante de la zona de salida, cosa que nos permitió colocarnos casi delante de todo. También es casualidad, para un día donde no tenía intención de salir fuerte... Eso sí, al menos disfrutamos de una salida limipia, sin tropiezos y sin demasiados problemas, que ya es de agradecer. En los primeros metros tuve que regularme un poco ya que últimamente no estoy habituado a salir a ese ritmo tan conservador. No fue fácil, sobre todo teniendo en cuenta que el grueso de corredores hacían los 10 km y sus ritmos, lógicamente, eran diferentes a los nuestros y en cierta manera empujaban un poco. Pero bueno, se trataba de mantener la cabeza fría y no cometer excesos que pudiera pagar más adelante.

Primeros kilómetros por el faro sin complicaciones. Ritmos alrededor de 4'10"/km y sensación de ir muy por debajo de mis posibilidades. No suelo competir nunca con pulsómetro pero entre que no está de más tener cuantos más datos mejor y que mi nuevo Garmin 920XT tiene una cuantas "pijadas" que sólo funcionan con él, decidí ponérmelo. De pulsaciones iba genial, algo por encima de 140ppm, lo cual me demostraba que iba realmente cómodo. Los primeros diez kilómetros pasaron volando, concretamente en 41'12" y ahí decidí tomarme el primer gel. Normalmente nunca tomo pero en el maratón, aunque sólo sea por respeto, tengo pensado llevar tres o cuatro, así que lo consideré un buen momento para hacer pruebas. 

Pasados los diez primeros kilómetros, la carrera se vació de gente. Como he dicho antes, la gran mayoría de corredores participaban en los 10 km y eso se notó bastante. Sin darnos cuenta, mi hermano y yo aumentamos ligeramente el ritmo entre cinco y diez segundos por kilómetro y junto con dos corredores más alcanzamos al grupo que teníamos justo delante, donde estaba la primera chica, nada menos que María Vasco. Esos segundos diez kilómetros fueron algo más rápidos que los primeros y, en lugar de notar el esfuerzo, me fui sintiendo cada vez mejor. Pasamos a correr alrededor de 4'10"/km a hacerlo muy cerca de 4'00"/km. La liebre de tres horas cada vez estaba más lejos y eso que creo que iba algo por debajo de ese tiempo, así que todo iba sobre ruedas. El recorrido, a pesar de no ser especialmente bonito a esas alturas de carrera (corriendo por la N-340 y por el barrio de Campo Claro), no me agobió en ningún momento. Por suerte, corro muchas veces por ahí y sabía a lo que iba, cuando había que regular y cuando apretar. En resumidas cuentas, estaba disfrutando muchísimo y sin darme apenas cuenta ya sólo me quedaban algo menos de diez kilómetros para terminar. A los veinte kilómetros me tomé el segundo gel. Habiendo completado ya dos terceras partes de la carrera, por un momento me asaltaron las dudas y pensé que, de alguna manera, podría aprovechar esas buenas sensaciones para correr el maratón entero. Pero no. A pesar de estar convencido que hubiera bajado con bastante margen de las tres horas, creí que no era el día ni el lugar. Me reservo para Barcelona aunque tenga que esperar casi dos meses más (y seguir conviviendo con esa presión por conseguirlo que cada uno se autoimpone) y a riesgo de sufrir cualquier impedimento, sobre todo en forma de lesión, que me lo impida. Además, estaba inscrito como corredor de 30 km y no sé si pagando la diferencia de precio entre una carrera y otra hubiera podido solucionar el tema y me hubieran validado la marca.

A cambio de no correr el maratón entero y llegado al kilómetro 26 con una frescura que me sorprendió, decidí aumentar el ritmo. Mi hermano seguía bien, corriendo dentro de lo que buscaba, aunque ya con algún síntoma de cansancio. Como poco después nuestros caminos se separaban, de vuelta por el faro le dejé un poco atrás, apreté y hasta me permití el lujo de adelantar a varios corredores de maratón y a alguno de 30km y hacer los dos últimos kilómetros por debajo de 4' (el último bastante por debajo). Al final, 2h02'16" y posición 11 de 203 corredores llegados a meta (clasificación).

Analizando un poco los datos, casi puedo decir que me salió la carrera perfecta, manteniendo un ritmo muy parecido durante todo el tiempo aunque yendo de menos a más, haciendo siempre los últimos diez kilómetros más rápidos que los anteriores. Además, acabé muy fresco y sin rastro del famoso muro al que, por distancia, ya me estaba acercando. Nunca sabré que hubiera pasado si hubiera continuado y teniendo en cuenta el respeto que le tengo a la distancia (mi primer maratón en 2010 me dejó una huella imborrable) no descarto que hubiera podido pasar algún que otro momento complicado. De lo que estoy convencido es que mucho me hubiera tenido que afectar para no terminar por debajo de las tres horas, ya que me hubiera bastado hacer los últimos doce kilómetros a un ritmo cercano a 4'50"/km.

En definitiva, primera prueba de fuego superada con nota y moral por las nubes. En estos poco menos de dos meses que faltan para Barcelona lo único que necesito es mantener (o ya puestos, mejorar un poco) la forma, no tener ninguna lesión importante ni pasarme de vueltas y mantener los pies en el suelo. Ahora estoy muy contento y hay que mantener la tranquilidad y controlar la euforia. Aunque es difícil ahora mismo, no debo dejarme llevar por el entusiasmo y sobre todo, hay que seguir respetando al Maratón como se merece, porque en cualquier momento te puede demostrar quien manda. Lo que sí tengo claro es  que la estrategia que seguiré en Barcelona será la misma que para esta carrera, correr con sensaciones agradables, con las pulsaciones controladas en todo momento y olvidándome un poco de la liebre de 3h, que era lo que pretendía. Sé que estoy en condiciones de conseguir el reto con cierto margen y es lo que intentaré pero sin volverme loco. Por su parte, mi hermano al final hizo un tiempo de 2h56'45" y consiguió bajar, después de tres intentos fallidos en la MCD, de las tres horas. Ahora la pelota está en mi tejado... Qué presión!

Para terminar, os dejo unas cuantas fotos tanto de la organización como de mi entrenador, que nos siguió a Raúl y a mí durante toda la carrera. Raúl también consiguió bajar de las 3h15' que pretendía y paró el crono en 3h08'48", aunque tal y como está, yo creo que se puso el listón muy bajo y estaba claro que lo conseguiría. Además, también dejo los resultados del Garmin con todos los detalles nuevos que tengo ahora y el video de la llegada a meta.







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